¿Qué da sentido a la vida? ¿Para qué vivimos? ¿Por qué estamos aquí? Son preguntas que siguen sin respuesta.
Sin embargo, es posible “llenar de sentido” la vida; así como también “vaciarla”. Son tres acciones, fundamentalmente, las que nos permiten llenar de sentido nuestra vida: aprender, divertirse y servir.
Si nos falta una, nuestra vida no está “plena”. Si nos faltan dos, nuestra vida está “débil”. Si nos faltan las tres, nuestra vida está completamente vacía y carente de sentido.
Las tres, no sólo una o dos, son importantes.
La felicidad no es un estado fijo, estable, y por lo tanto tenemos que estar constantemente “sintonizando” el dial, creando para ello un ambiente adecuado en el entorno. Dando cariño y comprensión, uno atrae la felicidad.