El modo “torpe”, uno de los más habituales de la consciencia, es en el que sentimos que las circunstancias nos determinan, nos condicionan, nos “atan”, las cosas nos suceden sin nuestra intervención, la sensación es de que la vida pasa porque somos efecto, no causa. Todos nos hemos sentido así alguna vez o nos sentimos todavía así.
El modo “hábil”, otro de los más habituales, es en el que sentimos que las cosas suceden por nuestra causa, tenemos la sensación de que podemos hacer que las cosas ocurran, si trabajamos y nos esforzamos, entonces lo conseguimos. Todos sabemos en qué consiste, lo practiquemos con mayor o menor dedicación.
El modo “experto”, es un modo escaso en el que la creatividad está al mando y las soluciones llegan porque el conocimiento interior, intuitivo, fluye y encuentra vías de expresión satisfactorias, no hay necesidad de controlar, sólo permitir que emerja el potencial que tenemos bloqueado o autocensurado. Muchas personas no han experimentado nunca este modo, ni creen que sea posible, y muchas otras apenas consiguen mantenerlo cuando lo alcanzan.
El modo “mago”, es rarísimo y sería al que algunos se han referido con la expresión “experiencia mística”, de expansión de la consciencia o éxtasis holístico. Es apenas un chispazo o una sensación durante un sueño o en duermevela. En este estado no hay separación, se es parte del todo porque todo es una extensión de uno mismo, no hay dentro o fuera ni un yo ni otros porque uno está conectado con todo y todo está conectactado con uno.