Pancrasio busca oro y encuentra el mensaje de un tiranosuario.
La crisis azotaba a los habitantes de la gran mina, Pancrasio investigaba que hacían los demás para sobrevivir, entre los oficios que mas ganaban estaban los ladrones, los especuladores, los vendedores, los de seguridad y los mineros, hacia esos oficios la mayoría de los habitantes habían dirigido sus vidas, así que pensando Pancrasio que los dos primeros causaban perjuicio a sus semejantes, no podía incursionar en seguridad por no ser de su agrado y no era muy buen vendedor se decidió probar con la minería, total, casi todos los terrenos de la gran mina estaban vacíos luego del gran éxodo y además no valían nada, el gran caudillo se había asegurado de eso al eliminar la propiedad. Así pues, agarra Pancrasio y se va para sus tierras en la sabana, el sabia que por allí habían pasado grandes compañías demarcando el petróleo y se escuchaba que había oro, luego de un largo viaje llega Pancrasio a la sabana,
Transcurre la noche con los acostumbrados sonidos de la penumbra, cuando amaneció Pancrasio se alisto y salio a la carretera roja con las primeras luces del alba a esperar algún carro que le pueda dar un aventón, pasan horas y nadie se divisa, tiempo en el cual Pancrasio le echa una ojeada al rollito amarillo, lo toca y ve que tiene la textura de las hojas del árbol de tabaco, lo trata de abrir y se encuentra con un conjunto de puntos como si en el rollito de hojas hubiese una especie de escritura, en ese instante se oye el ruido de un motor, y divisa una camioneta, Pancrasio guarda el rollito de nuevo y comienza a hacer señas para que lo lleven, afortunadamente el conductor se detiene y lo monta con destino al pueblo.
Una vez en el pueblo va Pancrasio sin demora donde su amigo el joyero, lo saluda con afecto y espera que salga el cliente que estaba siendo atendido para evitar tener que hablar frente a desconocidos, una vez solo con su amigo le pide que observe lo que le han regalado para ver si era oro sin denotar mucho interés, su amigo lo saluda, le pregunta por la familia y agarra las esquirlas de piedra, una mirada le basta para darse cuenta de lo que es, vuelve su mirada a Pancrasio y con ojos tristes le responde, esto no es oro, esto es una piedra de pirita, Pancrasio le ve con ojos que parecían preguntar, ¿estas seguro? y su amigo le reitera, esto es oro de los tontos, la raspa con una lima y le pide a Pancrasio que la huela, le dice este olor es por el azufre que tiene, el oro no huele a nada y es amarillo más intenso, ya convencido por las pruebas Pancrasio le da las gracias a su amigo y sale de la joyería conteniendo las lagrimas, ya que todos los planes se habían derrumbado, triste y decepcionado vuelve a su hogar llevando el bolso donde traía también el rollito amarillo que salió de la piedra.
Una vez en su casa del llano, cumplidos los requeridos saludos, ¿el cómo te fue por el campo? y demás formalidades de su familia, se tiende en su cama a pensar sobre su infortunio, se voltea, recoge el bolso y al abrirlo encuentra regadas las esquirlas de piedras doradas, en un arrebato de ira las lanza contra la pared y se queda mirando el rollito de papel lo toma y lo va abriendo con delicadeza, las hojas aunque más gruesas que las de tabaco se sientes débiles por lo añosas, una vez abiertas ve marcas hechas de puntos, en figuras geométricas, no parecen significar nada pero evidentemente tienen un patrón, extrañado calca en papel los puntos y empieza a tratar de entender si hay un significado, recuerda que desde su corazón había pedido a Dios que lo ayudara y como firme creyente apostó que eso podía ser el mensaje esperado que resolviera su vida, prontamente busca en internet en el computador de la casa significados de los puntos, intenta unirlos, luego ve constelaciones en la galaxia que lleven esos puntos, aplica series matemáticas y trigonometria a los puntos y asi transcurre una semana, pero al estar absorto no ve que el tiempo pasa y siendo tan inteligente como había demostrado antes que llegara el gran caudillo, ni su madre ni su esposa le objetan nada. La mañana del martes de la siguiente semana consigue Pancrasio el eureka que esperaba, decodifica el mensaje que estaba escrito en sencillo código Morse, el mismo decía lo siguiente:
“Hola a quien pueda leer este mensaje, te escribe un tiranosaurio Rex, hace un mes cayo una enorme bola de fuego que había hecho desaparecer por días la oscuridad en nuestro mundo, cuando cayó el cataclismo movió toda la superficie, seco los mares, 
Luego de haber leído el mensaje, hubo entendido Pancrasio lo que Dios le susurraba, debía cambiar, para no vivir el mismo destino que el tiranosaurio Rex, porque en la gran mina solo el cambio asegura sobrevivir.
Fuentes: Fotos y texto corresponden al autor.
Hive account@mayuyero 2018
Dedicado a mis abnegadas madre y esposa.
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