El dolor me ha abierto los ojos
y el pecho
y el cráneo
y el estómago;
pero al final de todo,
sin poder evitarlo,
también me alimentó
un apetito increíble
por conocer el amor.
Escrito por Ajean Medina
El dolor me ha abierto los ojos
y el pecho
y el cráneo
y el estómago;
pero al final de todo,
sin poder evitarlo,
también me alimentó
un apetito increíble
por conocer el amor.