𝓟𝓸𝓮𝓶𝓪
En Guayana junto al río
sol radiante, cálido octubre
entre llantos y trajines,
ve la luz por vez primera
una niña ¡que alegría!
No fue el varón esperado
como todo primogénito,
más no importa ¡bienvenida!
Llenan la casa los tíos,
los vecinos y el compadre,
todos pidiendo los “miaos”
tradición muy ancestral,
se acostumbra en estos casos.
¡Un nombre para la niña!
el padre ya lo tenía,
lo leyó siendo muchacho,
en un libro que contaba
la historia de dos hermanas,
una buena y otra mala,
enfrentadas en la trama
en busca de la ciudad
que perdida se encontraba.
Hay bautizo ¡sí señor!
ocho días han pasado,
al cura le toca el turno
de ser actor principal
entre luz, aceite y agua
nace a la vida cristiana
la que ya nació en pañal.
Este poema fue escrito por mi madre Nilecta Villarroel y relata la historia de su nacimiento.
Imágenes usadas: portada, familia, manos, bebé, globo y cigüeña