Me encuentro cabalgando de nuevo hacia Mordor, hacia ese lugar sombrío del que debería huir, pero las sombras que me persiguen, que atormentan mis días, que tratan de derrumbar el castillo de naipes de la felicidad, no se van a alejar hasta lograr sus deseos de acabar conmigo. Debo ir a allá, a esa tierra inhóspita, enfrentar todo lo malo que quiera acecharme. Allí donde vienen esas sombras incólumes, demonios incansables e insaciables de desgracias y tristezas descarnadas.


Debo seguir, si, lucharé contra seres de imponente aspecto y helado corazón. Por mi vida y la de los míos no me rendiré, no habrá sombra que opaque mi luz, ni habrá espada ante la que me rinda. Reinaré algún día sobre mi destino y protegeré los terrenos de mi corazón para que nada ni nadie pueda atacar lo y destruir lo nuevamente.
También podría quedarme a vivir allí, pero ¿quién querría vivir en un lugar así? pues ya lo hice. Oscuros años de inmundicia y desolación, donde tener esperanzas es un pecado y ser feliz algo absurdo. Largos años que dejaron huellas en mi alma, arrastrando sombras que dejan marcas tras mis pasos, con las que me pueden volver a encontrar.
Extraño la comarca; su primavera eterna, su tierra que produce siempre dulces frutos, allí la felicidad se respira, la esperanza se impone como el sol en un cielo sin nubes que lo opaquen. Quiero volver a rodearme de su gente, pequeña en tamaño pero grande en corazón, y nobleza.
Debo seguir, si, lucharé contra seres de imponente aspecto y helado corazón. Por mi vida y la de los míos no me rendiré, no habrá sombra que opaque mi luz, ni habrá espada ante la que me rinda. Reinaré algún día sobre mi destino y protegeré los terrenos de mi corazón para que nada ni nadie pueda atacar lo y destruir lo nuevamente.
Material de otros autores: Poetada, espadas, torres, mordor y la comarca(imagenes editadas por mí)