Desde 2013 rige una prohibición en Europa para toda la experimentación de la industria de cosméticos con animales, pero parece que no es suficiente.
A nadie le gusta la idea de torturar animales con esta práctica, pero la industria insiste en afirmar que es para salvar vidas humanas, un mal menor que evita graves consecuencias en humanos.
El comercio y la utilización de animales en estas prácticas, lejos de disminuir es un acto que aumenta de forma acelerada, la investigación básica, la que no tiene fines prácticos aumenta cada año la demanda de animales para pruebas.
La fundación Alemana de médicos es un organismo creado desde 1979 y que lucha cada día por terminar este tipo de experimentación con animales, ellos aseguran que con esta práctica no se salvan vidas, solo se satisface la curiosidad.