No existe una dieta que garantice la reducción de la caída del cabello. Las indicaciones que exponemos a continuación se limitan a suministrar la cantidad necesaria de ciertos principios nutricionales necesarios para el desarrollo y mantenimiento del folículo piloso.
COLIFLOR Y BROCOLI: Son alimentos especialmente indicados por su alto contenido de zinc.
ACIDOS GRASOS: La necesidad de ácidos grasos no es elevada, además engordan, pero el cabello necesita una cierta cantidad de alta calidad biológica. La dieta de la mayoría de las personas suele estar sobrecargada de grasa, pero en muchos casos existe una carencia de ácidos grasos vegetales, como el oleico, el linoleico y el linolénico, y un exceso de ácidos de origen animal, araquidónico. Para complicar más las cosas se consumen grasas modificadas industrialmente que forman ácidos con una disposición espacial anómala en la naturaleza, eso que los nutricionistas denominan ácidos grasos con configuración trans. El aporte de una cantidad adecuada de aceites vírgenes, de oliva o de girasol, y el consumo de frutos secos, legumbres y aguacates, entre otros, mejorarán la disposición de los ácidos grasos en el folículo.
VITAMINAS: Se recomienda un aporte de vitaminas A, C, B5 (ácido pantoténico) y H (biotina). La vitamina A se encuentra en las verduras y muchas frutas, pero especialmente en la yema de huevo, en el germen de trigo y en los derivados lácteos. Las Vitaminas C y H se encuentran en los alimentos vegetales, especialmente cuando los consumimos crudos, así como en el polen de las abejas.
COMPUESTOS SULFURADOS: Entre ellos destacaremos los derivados de la cisteína presentes en los alimentos de la familia de las liliáceas, ajo, puerro, cebolla, así como en los berros.
FUENTE DE LA IMAGEN: PIXABAY