En la acera de una calle, estaba un joven de unos 20.
Con su gorra puesta de lado, y con un cigarro algo extraño en la mano.
En un éxtasis se encontraba, por la química que en su interior estaba impregnada.
Tantas veces que probo de aquella sustancia, que cada vez más su cuerpo toleraba.
No se daba cuenta cual era el límite, seguía consumiéndola sin medirse.
Psicodélicas visiones, lo sumergían en extrañas elevaciones.
De una sobredosis terminó en el pavimento, ahogado sin fuerzas, casi sin aliento.
Perdiendo la noción del tiempo, los que andaban a su lado lo dejaron en el suelo.
El perdido, a causa de aquel veneno, que lo llenaba solo por instantes, solo por momentos.</
La gente a su alrededor se amontonaron, viendo a ver que le pasaba a aquel muchacho.
“Llévenlo a un hospital” decían, otros solo miraban hasta esperar a ver que acontecía.
Pero dentro de aquel joven, sin fuerzas, sin energías, sin nada.
Una lucha sin precedentes entre la vida y la muerte sucedía.
¿Cómo saber que pasó después? Así como él, muchos otros caían en la red.
En la sala de un hospital, solo se escuchaba el único llanto de un familiar.
Una madre abatida, por la noticia recibida.
Aquel joven de la acera perdió la vida
por una sustancia dañina.
Sustancia que detuvo su aliento,
detuvo sus días.
Las drogas te ofrecen su mundo, a cambio de destruir el tuyo.
Anónimo.
Fuentes de imágenes:
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Edición: Adobe Photoshop cs6
