Su belleza enigmática ha despertado su adoración y la calumnia, sin embargo -como las personas- cada uno tiene su personalidad y temperamento propio.
Conozco mejor a los gatos que a las personas, será que cuando nací mis padres tenían 35 siameses así que aprendí a maullar antes que hablar. Son mis hermanos, amigos, compañeros y actualmente ... ¡adivinaste! vivo con ellos, tal como puedes ver.
Así que no deja de sorprenderme mucho saber de personas que les tienen miedo o los rechazan. Me apenan aquellos que padecen de alergia a su pelaje, pues no tienen la oportunidad de convivir con estos maravillosos personajes.
Precisamente este texto es en mucho para quienes no conocen a los gatos, quienes comprobarán que mucha de sus creencias son prejuicios heredados de épocas añejas.
Siempre enigmático
El nombre egipcio del gato es “mau” que significa “ver”, ya que lo más fascinante del felino es su mirada. Por ello sus ojos han sido relacionado al movimiento del sol y de la luna, ya que sus pupilas varían de tamaño pues en el día son redondos y en las noches, se alargan. Su diosa felina, Bastet, fue adorada como una forma del sol que era considerado como fuente de la vida.
Entre los chinos, hay ciertos grupos que creen que la medida de la pupila de los gatos es determinada por la altura del sol en el horizonte, y que levantan sus párpados para mostrar la hora del día de acuerdo a su abertura.
Los celtas creían que los ojos de los gatos, son las ventanas a través de las cuales los seres humanos pueden explorar un mundo interior.
En cambio para los griegos, la luna dio vida al gato y el sol al león. Uno de sus mitos señala que Artemisa al huir del montruo Tifón, se transformo en un gato y se refugio en la luna.
Símbolo de la inmortalidad
Cuando el gato se eriza y toca su cabeza con la cola, forma un círculo, el cual es signo de lo eterno, ya que no tiene principio ni fin. Es perfecto y completo. De ahí que si alguien lastima a un gato, una de sus nueve vidas lo perseguirá y cobrará venganza.
Ciertas tribus de la Costa de Oro, Africa, están convencidos de que cuando la gente muere sus almas se refugian en los cuerpos de los gatos.
En Japón, una mancha negra sobre el lomo de un gato representa a una mujer en quimono y es tenido como agrado por algunas sectas. Así que es llevado a un templo, pues se presume contiene elalma de algún antepasado.
Las manchas característica del siamés es considerada una marca sagrada. El mito dice que una vez un dios sujetó a un gato y le dejó para siempre la sombra de sus manos sobre él y sus descendientes.
Actualmente los franceses quieren mucho a sus gatos, no sólo porque los liberan de roedores sino porque los utilizan como busca tesoros. Basta llevar a este animal doméstico a un sitio donde crucen cinco caminos y ahí lo sueltan, entonces el felino los guiará directamente donde está el tesoro escondido.
Ser de bendiciones
Los hindú creen que Dios salva al hombre, de la misma manera que una gata lleva con el hocico a sus pequeños.
Los escandinavos creen que es de buena suerte para una pareja, la presencia de un gato durante su boda. Y muchos irlandeses piensan que las hadas adoptan la figura de un gato para hacer el bien.
Una bendición más es la música gatuna, la cual consta de 73 notas discordantes.
Durante la Edad Media se presumía que las brujas podían adoptar la figura de un gato y más de una ocasión se salvaron de morir quemadas cuando en la hoguera asumieron dicha forma para escapar. Sin embargo, curiosamente en el convento de Ancren Riwle, Gran Bretaña, en 1205 estableció en su reglamente lo siguiente: “Ustedes, mis querida hermanas, no tendrás más bestias que un gato”, ya que se pensaba que después de la muerte el alma de las vírgenes tomaban posesión de los gatos negros.
Una fábula cuenta que el primer gato fue hijo de un león y una mona, y que de ella heredó el espíritu juguetón.
Como hemos podido comprobar muchos de los mitos del gato son encantadores, aunque poco conocidos. Algunos de estos tienen relación con los tiempos primitivos de la iglesia católica, como aquel texto ruso que narra acerca de un gato sabio que se pasaba la vida colgado de un pilar de oro, cantando baladas y diciendo cuentos a la gente que se agrupaba alrededor. Y es precisamente este personaje a quien san Jerónimo, padre de la iglesia occidental, tenía una gran estima.
Sea cual sea tu opinión por los gatos, criatura de Dios, recuerda que aquí viene a aprender al igual que tú a evolucionar y que para lograr su individualización debe ponerse en contacto con el ser humano, para seguir avanzando.
El aprecio del profeta por el gato
Mahoma fue un gran aficionado a los gatos. Cuando vivía en Damasco tuvo uno al que llamó Muezza y el cual acostumbraba meter en a manga de su túnica. En una ocasión tuvo que salir y prefirió cortar la manga donde dormía el minino, antes que despertarlo.
También muy a menudo se le vio predicando desde la más alta torre de la Mecca, sosteniendo al gato en sus brazos. Hasta la fecha, los mahometanos tratan muy bien a los gato. El animal amado por su profeta puede entrar libremente en su mezquitas.
Fotos de Julieta Maldonado (Melusina)
Dedicado con mucho afecto para , encaminadora de almas y gran maestra en Steemit.