Nuestro protagonista vive muy bien, nunca ha tenido necesidades y digamos que la vida ha sido muy generosa con el y las circunstancias que lo rodean.
Era un adicto a los juegos de computadora, lo que muchos conocemos como “gamer”.
Una vez sumergido en ese mundo virtual conoce a un sinfín de amigos cibernéticos con los que entabla una amistad muy fuerte.
Así pasaron tres años, en los que Clemente después de sus clases en la universidad se dedicaba a desestresarse en sus juegos online favoritos.
En la universidad conoce a una joven muy hermosa, de cabellos largos y oscuros y una piel tostada muy llamativa. Los dos se amaban y a pesar de que ella era una “anti-gamer”, igual no le molestaba que tuviera eso como diversión.
Al cabo del tiempo y la confianza que tenia Clemente con sus amigos virtuales comenzaron a salirle negocios y oportunidades de ganar dinero por internet de la mano con sus amigos. Lo que los mismos ignoraban era la capacidad que tenia Clemente para desenvolverse en ese mundo, dejándolos así muy atrás en cuanto al rendimiento y ganancia que obtenía Clemente en comparación a ellos.
Clemente decide que es hora de invertir en grande si quería ganar en grande, a lo que su novia lo apoya total e incondicionalmente y el chico decide hacerse camino el solo en unos negocios muy nuevos para el pero que lo hacían aspirar en grande:
Entre Clemente y su novia pagaban clases online del manejo financiero del bitcoin y todo lo que tenían que saber sobre esa misteriosa moneda y ese mundo tan fantasma que era para ellos. Pero nada los detuvo a pesar de las críticas de los pocos amigos a los que les contaron, que sin dejar que ellos les explicaran mucho inmediatamente emitían un juicio negativo para dicho tema.
Es por eso que Clemente y su novia deciden no hablar más del tema con nadie y continuar con su educación virtual en secreto, hasta que ya tuvieron el tiempo adecuado y los conocimientos necesarios para comenzar el gran viaje llamado CRIPTOMONEDA.Tuvieron varios desaciertos al principio como cualquier principiante, perdiendo unos cuantos dólares en monedas que nunca tuvieron futuro, pero eso les sirvió de lección para no volver a cometer los mismos errores. Así entre los dos fueron poco a poco haciendo un pequeño capital, que después se transformo en mediano, en grande y ya mucho después en muy grande.
Deciden hacer su primera compra con las ganancias obtenidas y lo primero en lo que gastan su dinero es en un carro. Nada extravagante, un carro sencillo y económico en todos los sentidos.
Esto inmediatamente despierta la curiosidad de sus familiares a lo que la novia de Clemente le comenta a su madre que trabaja en algo como la bolsa de valores pero es con criptomonedas y su madre se contentó mucho por su hija y que sus proyectos se estuviesen materializando.
Caso contrario de la familia de Clemente que lo único que hizo fue criticarlo y destruirlo con comentarios ácidos como:
-“De seguro ese niño está robando a alguien, por que lo único que hace es jugar en esa computadora y ya se compró un carro”.
-“Ese carro lo debe estar financiando su mamá, el es un inútil y bueno para nada”.
Esto decepcionó al extremo a Clemente, ya que sintió que nadie estaba creyendo en el como persona y su familia en vez de apoyarlo estaba destruyendo su imagen, así que decidió retirarles el habla para cortar por lo sano el ciclo toxico en el que esas personas lo querían hundir.
Así fue pasando el tiempo, y Clemente y su novia cambiaron de carro a una camioneta, y de una camioneta a un carro para cada uno.
Con 25 años de edad la pareja llegó a formar una pequeña fortuna.
Sin importar el que dirán de nadie y dándoles una lección de vida a todos a su alrededor.