Estos acontecimientos comienzan con la primera menstruación conocida como menarquia, seguida del síndrome pre-menstrual disfórico (serie de síntomas que perturban el comportamiento de algunas mujeres), el embarazo, el cual no la protege de esos episodios, tal como se creía, y la menopausia, periodo en el cual, es más vulnerable a sufrir este tipo de trastornos. Además, el eje hipotálamo-pituitario-adrenal (regulador del estrés) de la mujer, se mantiene más activado que el de los hombres haciéndolas sentir continuamente estresadas y vulnerables a padecer depresión.
A partir de esa primera menstruación, la mujer está 2 veces más vulnerable, que el hombre de padecer depresión, desde los 14 y hasta los 24 años tiende a sufrir depresión motivado a su ciclo reproductivo.De aquí sigue aumentando. En los 50 años de edad, la frecuencia y prevalencia de la depresión se iguala al hombre. Después de esta edad, la frecuencia masculina comienza a bajar, pero el ciclo de la mujer en todas estas edades, es mucho más alto y vulnerable, sobre todo después de la menopausia.
Explicado de una manera sencilla, podemos decir que, en la actualidad, la depresión es un proceso inflamatorio, en el que se libera una hormona llamada cortisol, la cual permite evaluar qué tan bien están funcionando la hipófisis y las glándulas suprarrenales. En proceso de estrés, depresión y ansiedad, el cortisol puede estar crónicamente elevado.
¿Sufren los hombres de depresión?
Sí, pero es interesante observar que los hombres metabolizan un 52% más de serotonina (neurotransmisor central que juega un papel muy importante en el humor) y lo hacen más rápido que las mujeres, lo cual explica su capacidad para reaccionar de forma más calmada y sufrir menos de depresión.
La médico Puertorriqueña Bárbara Díaz, Psicólogo, Presidenta del Dharma Institute and Research Center de Puerto Rico, dedicada a la investigación de los desórdenes del humor en la mujer, destaca la necesidad del abordaje terapéutico temprano de la depresión en la mujer.
“Estamos frente a una enfermedad maligna y nuestro deber como médicos, es explicárselo a nuestros pacientes, a fin de que comprendan la necesidad del tratamiento. Tenemos que explicarles la biología de la depresión y cómo se logra la neuro-proteccion.”
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