Con mucha curiosidad pienso en algo más allá de mí todas las mañanas, es decir, algo que me sobrepasa de una manera y deslumbra mis días.
Una mala noche no es tan mal al final... Sé que tuve una madrugada incómoda, no dormí bien. Pero temprano y en disposición de salir de casa me acompaña la aurora profunda y me siento terriblemente deleitada por sus colores, entonces poco a poco voy entrando en una especie de trance y lo único que puedo observar a través del vidrio del auto es el amanecer. Y me pregunto qué habrá detrás de él...
¿Qué secretos guardarán sus colores? Existe acaso un pintor que, mientras yo miro el cielo, él pinta. Podría ser el pintor de la inmesidad, meticuloso en su obra para la humanidad. Quizás también es una mujer dibujando el alba para ella misma, porque todos podemos ser espectadores que disfrutan de su propio arte.
O el cielo simplemente se ruboriza porque está enamorado de alguien o algo, del sol diría yo. Es posible también que alguien soñó con la vida tornasol y de ahí surgió un majestuoso amanecer.
No sé qué hay detrás del amanecer, puede ser que nunca lo sabré... Y me conformo con vivir con la duda que seguirá generando millones de ideas y teorías en mi cabeza. Una duda necesaria para la inspiración de mis mañanas.
Foto de mi autoría de un amanecer en Maracaibo. Tomada con un BLU DASH X2 a las 6:59 AM.