en el pecho la siento,
hermosa y perfecta cuál querube
que a mis latidos alebresta.
Bella y preciosa con labios
color rosa y poco celosa
se lo hago saber a los ojos
de la Virgen milagrosa
que la amo por encima de cualquier cosa.
De alma indomable y generosa
es única y mis ojos la adoran
como luceros en plena noche
a la luna salerosa.
De mi guitarra la música
que se plasma sola como
esta melodía que se gesta
en está prosa en honor
a su esencia preciosa.
que llega al roce del cielo
cuando baila alegre y contento
con el viento altanero.
De mis mañanas el alba majestuosa
y de mis versos la musa
que encarna gustosa,
la letra que nunca pudo
escribio Neruda y tantas otras cosas.
una dama de mirada angelical
y yo me enamoré al verla
aquella madrugada de noche
en vela cuando la mandó
el destino por casualidad
simple para hacerla eterna
en la vida del autor de esta letra.
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