Te deseo
de revolcarte como desalmado en mi cama,
sentirte mía porque así me dio la gana.
Quiero inscribirme en tu ayer,
devorar a besos tu piel,
la sal dulce de tu humedad pretender
y como vino frío de a sorbo beber.
ser el diablo en tu lecho
y no arrepentirme por lo hecho.
Te deseó cómo habano al fuego,
ese whisky escocés al hielo,
el lobo al acecho de redonda luna anclada en el cielo.
el polvo rico prendido de sádico instinto.
Estoy urgido de aquel gemido el preludio
del tacto acercándome a tu pecho,
esa posición del kamasutra que a la gravedad burla
y tu sensual mirada cuando me montas.
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