Un día a la vez para contemplarte en el amanecer,
un segundo al que le pido sea un siglo
que de ti no me quiero perder detalles ni motivos.
Un tiempo urgido de cariño
ese que de tanto correr se le cansaron los pies,
camino mucho buscándola a usted.
que tienta a lo prohibido,
esas miradas que alientan las ganas,
las caricias bajo el ombligo
y ese te amo que suena tan sentido y bendito.
La sangre en mis venas corriendo contentas
cargan azúcar de tus besos,
el alimento predilecto del alma,
lo que una vez se prueba más nunca se olvida,
néctar sublime de gloria.
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¡Hasta luego!.