No esperaba un texto tan personal.
En la obra de Ortega y Gasset se encuentra la enseñanza, nada reconfortante, que nosotros como criaturas somos animales históricos, con la terrible facultad, y responsabilidad vital, de elegir. Y vivir acorde a nuestras decisiones es en realidad completamente difícil de asir y lo es porque el porvenir es pura incertidumbre. Lo único que queda es aferrarse con potencia y fe en las decisiones que uno mismo toma. Quizás por eso es que al final del famoso poema de William Ernest Henley nos dirá:
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
RE: De perderse cotidianamente