I
Te dejó la noviecita
y se te acabó el romance,
compadre, sal de ese trance
ya vendrá otra carajita.
Mientras tanto se le invita
a que venga usted conmigo
tomando cebada e´ trigo
deja al dolor moribundo.
¡Ni todo el oro del mundo
vale más que un buen amigo!
II
Después de larga faena
y de la semana dura,
no pierda usted la cordura,
una parrilla serena.
Con una comida plena
y las amigas consigo
se olvida cualquier castigo
y hace el momento jocundo.
¡Ni todo el oro del mundo
vale más que un buen amigo!
III
En las buenas y en las malas,
y a veces en las peores;
mala suerte, mal de amores,
coñazos con una pala.
Si la vida te apuñala
con el chuzo y el espigo,
recuerda, tienes contigo
un sentimiento profundo.
¡Ni todo el oro del mundo
vale más que un buen amigo!
IV
Tómate siempre el tiempo
pa´ echar vaina con los panas,
viajecito a la sabana,
compartiendo el pasatiempo.
Si te agarra un contratiempo,
escucha lo que te digo,
de esta verdad soy testigo
y aquí te la desenfundo:
¡Ni todo el oro del mundo
vale más que un buen amigo!
¡Rawrf!
Porque la buena amistad es el mayor tesoro de los hombres.