Dicen que los humanos por naturaleza nos enamoramos de aquello que parece prohibido, difícil e inalcanzable. Durante nuestra niñez somos curiosos como un gato y queremos hacer aquello que hacen las personas mayores; es así como todo lo anterior se unió y
Seis de la mañana. Desde que tengo memoria esa es la hora en la que mi madre se despierta y comienza a hacer ruido en la cocina. Minutos más tarde, el sonido de una cuchara chocando contra una taza mientras se revuelve el azúcar hace despertar al resto de mi familia.
Por ser el menor de 3 hijos me tocaba observar como mi familia entera podía tomar de aquella negra bebida, pero a mi se me negaba; solo me ofrecían un vaso de bebida achocolatada que no saciaba mi curiosidad por conocer cuál era el sabor de aquel olor que era capaz de despertarme.
Dicen que tanto va el cántaro al agua hasta que rompe, pero me refiero a la paciencia de mi mamá, que cedió a meter su dedo en la taza y colocar algunas gotas en mis labios para que dejara de insistir. No podría describir aquella experiencia con palabras, solo sé que fue magia para mis sentidos, tanto así que seguí pidiendo y día tras día se iba repitiendo aquella escena hasta que unos años después al fin logré que me dieran mi primera taza de guarapo (café nada fuerte).
Siempre me advertían que tomar café me haría daño, que terminaría siendo un adicto, que no crecería y los dientes se me pondrían amarillos. ¿Qué creen? Los viejos no siempre tienen la razón, pues los dientes si perdieron su blanco natural y me considero un adicto, pero no dejé de crecer.
Todos los días inicio mis mañanas con una taza de café con dos cucharaditas de azúcar, esta combinación me entrega la energía necesaria para rendir en mi cotidianidad. Por supuesto que recargo mis dosis durante la tarde, sobre todo después del almuerzo que es cuando nuestro cuerpo inicia la digestión y la pesadez nos ataca.
Acabo de empezar una relación con una mujer casi perfecta; si, nada es perfecto en este mundo, pues a la bella dama no le gusta el café. Ella no me comprende pero yo si a ella, porque la realidad es que es una bebida que no tiene punto medio cuando de gustos se trata, o se ama o se odia; todos los días intento hacer que le guste, no lo tengo nada fácil, pero sé que lo voy a lograr.
Como extra, les dejo acá algunos de sus beneficios:
Como extra, les dejo acá algunos de sus beneficios:
Las personas que consumen más de una taza de café al día tienen 12% menos riesgo de padecer diabetes tipo 2.
El consumo de café reduce el riesgo de cáncer de hígado en un 40% y para quienes toman 3 tazas al día el porcentaje asciende a 50%.
Previene la enfermedad de Parkinson y puede ayudar a controlar el movimiento corporal en las personas que sufren esta enfermedad.
El consumo moderado de café (2 tazas al día) protege contra insuficiencias cardíacas.
Quienes toman café a diario tienen 20% menos riesgo de apoplejía, por lo que se puede afirmar que el café reduce las probabilidades de un accidente cerebrovascular.
Los hombres que toman cuatro o más tazas de café al día tienen un 60% menos riesgo de padecer cáncer de próstata.
Beber entre 3 y 5 tazas de café al día disminuye el riesgo de obstrucción de las arterias y ataques cardíacos
AMEMOS EL CAFÉ
AMEMOS EL CAFÉ