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Para entender el concepto de flexibilización cuantitativa, debemos remontarnos a los orígenes, las raíces del árbol de sucesos que nos ha traído hasta aquí.
La escuela de Chicago, con su orientación neoliberal y monetarista, se hace fuerte en el panorama político llegando a condicionar las políticas de la mayoría de gobiernos. Milton Friedman puso sus normas sobre el tablero, y el resto de los mortales las acatamos a disgusto.
Empecemos con las ideas de Friedman: el sujeto en cuestión, era defensor de una teoría económica llamada monetarismo. Su propuesta, se basaba en el poder de los bancos centrales para derogar ciclos económicos: esta alquimia económica, se lograría a través de la inyección masiva de dinero a la banca, con el fin de que esta lo haga fluir hacia la economía.Así, según él, podríamos vivir en un crecimiento perpetuo e ilimitado.
Sin embargo, la realidad es muy puñetera, levantándose siempre malhumorada y ansiosa de poner piedras en el camino.
Ese dinero que fluye a los bancos, no llega finalmente a la economía, sino que es utilizado para fines especulativos por los muy ricos. Un ejemplo de esto, sería como los bancos utilizan esa financiación barata para invertir en actividades improductivas, que aprovechando el precio gratuito del dinero terminan reportando rentabilidades. También podríamos hablar aquí, de cómo los intereses bajos hacen que las empresas recompren sus acciones, provocando burbujas de precios que disparan las primas de sus directivos-las cuáles aumentan conforme sube el precio de las acciones-. Pero sigamos.
Esta intervención del gobierno para rescatar a los bancos, no repara las bases dañadas de la economía. Tan solo es una patada hacia adelante, una morfina económica que anestesia sin aplacar el estallido de la mortal crisis económica.
Así, la japonización acuciante de la economía, desembocará en el río de las espirales devoradoras. Entre estas, podemos elegir entre una posible deflación-con su hundimiento de la actividad económica y su desempleo rampante-, o la inflación, devoradora de ahorros y destructora de los marcos de referencia para una sana actividad económica.
¿Cómo definir el sistema en el que vivimos? La financiarización, mercantilización y monetización de cada rincón de la vida, es algo muy propio del sistema neoliberal. En este, las trampas económicas se van acumulando hasta transformar la tierra en un gigantesco esquema Ponzi; una torre de naipes que hará tremendo estruendo al derrumbarse. ¿Cuál será la solución? Desde aquí, lanzo la más amarga de las predicciones.
La guerra mundial llegará y traerá el reinicio del sistema.