Pináculos: sellos del destino que nos libran de la responsabilidad de equivocarnos. ¡Hala! Ya puedes culpar de tu miseria a astros y entes varios.
Pinball: máquina llena de connotaciones sexuales a los ojos de pervertidos.
Pincelada: definición válida para un pequeño retoque. La suma de las mismas ha destrozado numerosas y valiosísimas obras de arte. Para más información, indáguese en los mundos de la restauración artística.
Pingajos: ropas inadecuadas para su uso en el día a día y a quiénes la lástima protege de visitar el contenedor. Como solución, aparece la época de carnavales, tiempo en el cual uno puede malvestirse sin ser juzgado por ello.
Pingüe: palabra cuyo sonido puede recordar o sugerir algo referente a pingüinos, cuando en verdad significa abundante. “Los beneficios del trimestre han sido sonoramente pingües”, como ejemplo de empleo en una oración. Es posible incluso, que los pingües beneficios se hayan conseguido gracias a horripilantes matanzas de pingüinos, pues de todo hay negocio.
Pintor: hombre que decepciona a las mujeres cuando empieza a hablar de su profesión, pues esperan un Velázquez pintor de desnudos a pincel, y encuentran en verdad a un artista que borda el gotelé.
Pintoresco: adjetivo aplicado con frecuencia a quién tiene alguna diferencia con nosotros.