Hace unos días leí esta frase:
"Te quiero, pero hace tiempo que no eres lo me hace falta para poder ser feliz".
Las relaciones siempre que comienzan es cuando el amor se encuentra "A flor de piel", todo lo que hace la otra persona nos encanta, no tiene defectos, ¡ah no espera! si los tiene pero son muy mínimos con el tiempo los va a cambiar, si Luis yo te aviso cuando cambie, siempre nos queremos dar falsas esperanzas con esa frase quebrada de consuelo. Para mi el amor esta lleno de etapas o como dice Guaco Cuatro estaciones.
En muchas ocasiones apostamos mucho por el amor, creemos en esa persona, nace el sentimiento de formar una familia, pero con el pasar del tiempo nos hacemos la pregunta ¿Es esto lo que quiero para mi vida? y es en ese justo momento cuando dejamos entrar al gusanito de la duda, para comenzar a sembrar en nuestra mente que puede existir algo más allá de lo que hoy tenemos como realidad.
A veces el apego a esa persona, a las cosas que se hacen cotidianamente, o el apego familiar nos mantienen allí en una relación, sabiendo dentro de nosotros mismos que ya nuestra mente y nuestro corazón se encuentra cansado, ya no quiere más peleas, más costumbres, más de lo mismo, solo queremos paz y poder respirar tranquilos.
Soy de esas personas que considera que las personas no cambian, simplemente somos una especie que nos adaptamos por supervivencia, ejemplo si hacemos equis cosa y a la otra persona no le gusta, lo cambiamos, para poder convivir con esa persona.
Pero llega el momento en el que decimos me cansé de bajar siempre la guardia y recibir piedras a cambio... No me cansé, tu me cansaste.
Cuando llegamos a este punto de la relación podemos Continuar siendo una pareja zombie, mejorar o tratar de dejar las cosas con los mejores términos.
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