Lo primero que aprendí y es algo invaluable, fue a "no ser como ellos", y muchas veces es inevitable copiar patrones, pensamos que somos muy buenos jefes/clientes y resulta que somos todo lo contrario.
Yo en lo poco que llevo de carrera he tenido la oportunidad de tener muchísimos clientes y algunos jefes, todos diferentes pero copiando patrones iguales, uno de los más lamentables es el de pedirte que entregues tu vida entera a la empresa, cuando la empresa a duras penas te paga lo que la ley los #Obliga porque si no hubiera ley que regule eso, créanme que muchos hasta ni les pagarían.
Lo otro que aprendí es a no decirle a mi equipo de trabajo lo mucho que importan, sino, a demostrarle que son valiosos, los malos jefes tienden a dar la misma cantaleta: eres muy importante, la empresa es tuya también, eres una pieza clave, pero ahí viene la ironía "¿soy tan importante en una empresa que también es mía, que si llego tarde 5 minutos me ponen una amonestación?". Un buen jefe tiene poder de liderazgo y eso conlleva a ser el ejemplo a seguir, a guiar y no empujar, a colaborar y no mandar, a apoyar y no juzgar.
Es tan increíble lo mal que nos hacen los malos jefes, que en una noche enfermo te preocupas más por lo que él dirá o hará al otro día, que por tu misma salud en ese momento... eso no es vida.
Aprendí que si la empresa cuenta conmigo yo debería contar con ella, y eso lo vi en una ocasión con una administradora donde trabajaba, se le dañó el carro y vivía lejos y estudiaba, al día siguiente mi jefe, para ese momento, hizo un cheque por un monto xs y le dijo "vaya a arreglar su carro". De los buenos jefes y clientes he aprendido que la humildad vale todo y que así estes pagando siempre un "gracias y por favor" recarga energía en tu gente.
Hasta ahora mi mejor cliente por calidad de persona ha sido una chama que vendía smartphones.
El día que ustedes sean jefes recuerden todo lo malo que les pasó siendo empleados para que NO LO REPITAN con los suyos, vivan bien y ayuden a su equipo a vivir cada día mejor.