¡Hola Steemians! Aquí está la segunda parte de mi primera serie de artículos, centrados en mi país y las peculiaridades de vivir en él. ¡Espero que lo disfruten!
Diarrea. No es la palabra más bonita para comenzar un texto, lo sé, pero hay una buena razón para ello.
Todos hemos sufrido de ella alguna vez en nuestras vidas, y aunque sea relativamente inofensiva, sigue siendo horrible; el pasar todo el día en el baño, o preocupándote de cuando tendrás que ir de nuevo. Pero, ¿Y si te digo que hace un año en Venezuela, en esas condiciones hubieras sido un soldado de la resistencia?
La Única Arma Creada en el Baño: La Puputov
Hace un año, luego del anuncio de la creación de la Asamblea Constituyente, estallaron protestas durante más de 3 meses, dejando una gran cantidad de fallecidos y heridos, y lo que es peor, resultando ultimadamente incapaces de frenar la consolidación de una dictadura. Sin embargo, dejaron cosas positivas; como la demostración de que podíamos unirnos todos contra un enemigo común sin que importaran las diferencias personales, y ejemplos de gran creatividad y pragmatismo. Los manifestantes se armaron con piedras y escudos de cartón y otros materiales en contra de la Guardia Nacional aliada al régimen, algo parecido a lo visto durante la Revolución Ucraniana del 2014. Pero una de las armas usadas era ligeramente inusual, y menos probable a hacerte quedar bien posando en una foto con ella.

Fue llamada la Puputov, y era exactamente lo que parece. Era arrojada a las fuerzas del gobierno quien, cubiertas en lo que quedaba de la cena de algún tipo, y bajo el ardiente sol, desviaban su atención de disparar a civiles a pensar en cómo iban a quitarse esos pedacitos de pasta del uniforme, y ni hablar del olor (Spoilers: no podrían, ya era parte de ellos). Y así fue como nació el arma que todos queremos ver en el próximo Call of Duty.

La ocurrencia de botellas llenas de excremento surcando los cielos majestuosamente se volvió algo común, causando sombro y asco de manera equitativa, y marcando el único punto en la historia en la que te podías convertir en un héroe nacional sólo por tener movimientos intestinales abundantes, al igual que convirtió aquellos pobres con diarrea en fábricas de armas vivientes. ¿Quién dijo que no se puede combatir una dictadura desde el inodoro?
Toma nota, Kim Jung-un; los frijoles son más baratos que el uranio. Uno se pregunta, ¿Cómo hubiera sido todo si Oppenheimer hubiera tenido una epifanía similar mientras creaba su bomba?
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