Hola querida comunidad de steemit, hoy les traigo una historia muy personal sobre mi primera hija, ella no se encuentra con nosotros en este espacio terrenal desde hace ya muchos años, pero todos los días la recuerdo, recuerdo como su vida se me fue de las manos a una muy corta edad.
Tenía 17 años cuando contraje matrimonio y mi esposo 25 años, poco tiempo después tuve mi primera bendición, una niña hermosa y muy especial a la cual llamé Osmary; mi niña nació con labio leporino y paladar hendido. Recuerdo ese día perfectamente, me volví como loca cuando la tuve en mis brazos pues nunca había visto en mi familia ese tipo de malformaciones; creí en ese momento que todo se me venía encima, que cómo era posible si yo había tenido un buen control prenatal, una buena alimentación, me parecía increíble lo que estaba viendo.
Mi impresión fue tan grande, en mi mente solo pensaba: “Oh Dios, mi primera hija, ¿qué me paso? ¿Qué hice para que mi hija naciera así? ¿Y ahora qué hago? La gente me va a mirar mal, ¿Qué van a decir de mi hija?”. Porque para esos tiempos los niños con malformaciones congénitas, o cualquier tipo de enfermedad que los hiciera “anormales”, sus familias los escondían, los tenían encerrados en sus casas por el miedo al ¿qué dirán? La educación sobre salud era muy poca, había mucha ignorancia.
De pronto sentí un valor inmenso y un amor indescriptible, y tome a mi hija entre mis brazos, era tan indefensa, con unos ojitos negros vivarachos, rosadita como una flor, de cabellos risaditos y castaño claro; la tome, le di un beso en la frente y le dije: “le pido a Dios que me ayude a criarte mi niña, vamos a llegar muy lejos mi querido ángel, te voy a dedicar el tiempo y todo el amor de mis entrañas sin importarme el que dirán las personas curiosas”.
Sin siquiera pensar en cómo cambiaria mi vida a partir del 13 de abril de 1.983, un abril triste pero con un corazón lleno de esperanzas, porque presentía que con mi fé y mi fuerza, a pesar de mi poca experiencia en ese ramo de la vida lograria hacer feliz a mi hija. Empecé a leer, a investigar sobre los niños con labio leporino, la lleve a sus consultas pediátricas, me volví como una tigra celosa la cual defendía a su hija de cualquier cosa, hasta de las miradas curiosas; no me importaba nada más, me dediqué en cuerpo y alma a ella, ni siquiera mi vida conyugal, porque mi esposo se la pasaba de viaje por el trabajo para así poder proveer a nuestro hogar, y nuestras familias prácticamente nos habían dado la espalda; me sentía sola en el mundo hasta que veía la carita hermosa de mi angelito.
Quería ver a hija operada para mejorarle su alimentación y en el hospital ubicado donde residiamos solo habían dos médicos cirujanos de estética por lo tanto tenía que viajar a la capital del país para que le realizaran las operaciones. La primera cirugía era para cerrar el labio; en esos momentos era muy difícil para nosotros debido a que había que viajar 8 horas de camino en bus y debía hacerlo sola con la niña (por lo ocupado que estaba mi esposo en ese momento), pero eso no me impidió seguir adelante, cada mes consecutivamente la llevaba a sus citas. Primero tenía que llevarla a la facultad de odontología para tomarle sus muestras de impresión para que le colocaran unas platinas en el paladar (para ayudarla a que los alimentos no se le desviaran por la nariz y se ahogara con los mismos).
Esta es una de las platinas del paladar que guardé como recuerdo.
Al cabo de 6 meses el doctor me llamó y me dijo: “vamos a preparar a la niña, quiero que sea una de mis primeras intervenciones, ya conozco su caso y sé el sacrificio que has hecho en estos años”, mi alegría fue total porque vería mi hija con su labiecito cerrado y eso me hacía sentir orgullosa aun sabiendo que no todo terminaba allí, todavía había que esperar 3 años más para reconstruirle el paladar.
Pasados los años nuestro sueño se cumplió, mi niña salió excelente de sus operaciones, pero cuando ya pensábamos que todo iba bien surgieron más problemas… mi angelito comenzó a convulsionar, le hicieron todos los exámenes y pruebas diagnósticas que recomendaron los pediatras, las cuales mostraron que mi niña tenía múltiples malformaciones congénitas y que por lo mismo no iba a durar mucho tiempo con nosotros.
Esa noticia me dejó devastada pero siempre me mantuve con mucha fe con mucha fuerza para por mi niña, ella me necesitaba más que nunca y yo seguiría luchando aún más que antes.
Cuando Osmary cumplió 4 años se le manifestó una insuficiencia renal lo cual eso la llevó a diálisis; imagínense a una criatura de 4 añitos en una maquina lavándole su sangre para que pudiera vivir, era muy difícil tanto para ella como para nosotros verla así, pero no nos rendimos nunca. Al cabo de un año su cuerpecito no resistió más, se le bajaba demasiado la hemoglobina, las transfusiones sanguíneas ya no las toleraba, y una mañana del 12 de febrero de 1.988, mi niña cerró sus ojitos para siempre, mi noble ángel, para mi fue como si me arrancaran el corazón.
Mis recuerdos después de haber transcurrido 30 años de esa experiencia me llevaron a contarles mi historia personal, la cual siempre llevo con mucho recelo guardado en mi corazón, y a mi ángel que nunca podré olvidar. A diario le doy gracias a Dios por haberme probado como madre y que me haya recompensado dándome la oportunidad de tener dos hermosos hijos a los cuales amo con locura y defiendo con amor, y ahora me siento no como una tigra sino como una leona en medio de sus cachorros y en nombre de su hermana que está en el cielo cuidándolos en cada paso que dan.
Mi gran satisfacción en esta vida es que nunca desmayé y que a pesar de ser tan joven siempre estuve haciendo lo imposible para ayudar a mi hija a la cual nunca le faltó nada, y si esa fue su misión al nacer y darme esa experiencia tan grande solo Dios sabe lo que hace, yo sé que la tiene en sus brazos y yo en mi corazón.
Madre solo hay una, independientemente de cómo "vengan" nuestros hijos, no debemos abandonarlos, debemos amarlos, guiarlos y ayudarlos hasta toda la vida, los hijos son lo más preciado que tiene una madre, es un lazo inquebrantable que vive y vivirá para siempre.
Gracias por regalarme algo de tu tiempo leyendo mi historia, nos estamos leyendo amigos de steemit…
Nota: Todas las fotografías son de mi autoria.