Nosotros los venezolanos marcamos la hoja de ruta, aquella que nos iba a servir para enfrentar esta situación de desidia ante tanto mal y comportamiento de estado donde sólo a nosotros nos robaron la esperanza.
La pregunta del millón es si ahora nos abstuvimos en su mayoría cuál es la hoja de ruta a seguir.
Esta claro que en Venezuela a pesar de farsa de elecciones que vivimos el opositor en promedio (aquellos que no fueron a votar obligados por el chantaje o la necesidad), que no dejaron vender su conciencia por un bono o una caja de comida, tomó una decisión de no ir a votar y presentarse en esta farsa que el gobierno quería que aparentara una falsa democracia.
El camino que nos propusimos fue claro, abstenernos, no participar desde un principio, nuestra prioridad se convierte ahora en entender que tenemos que recuperar nuestra democracia y la participación popular.
Los eventos electorales en Venezuela estaban marcados de frustración y desánimo de una sociedad desesperanzada por no lograr ese cambio, pero ahora no, esta falsa elección cambio esa realidad por lo que carece absoluta y totalmente de toda legitimidad.
La legitimidad a un proceso electoral no la da que un candidato se haya postulado como opositor al régimen de maduro, sino que te la da la seriedad, intencionalidad y fortaleza del voto que cada uno de los compatriotas den al proceso electoral. Todo ese evento estuvo escapado de esta realidad.
El camino está claro que los venezolanos no podemos liberarnos solos de esta gran y poderosa élite política comunista instaurada en el país, con sus mafias y secuaces han secuestrado a la nación venezolana, pero con ello la necesidad de un pueblo digno y firme de recuperar su democracia. Hoy más que nunca necesitamos y tenemos el apoyo de todos, Venezuela quien está en busca de un cambio espera ese rumbo que le dará su mejor por venir.
Que este pitazo sea ahora e impere en Venezuela un nuevo aire de esperanza, hacia el rumbo de lo mejor para mi país, nuestro bello país.