Estás en medio de una nueva relación fantástica. Tú y tu nueva pareja comparten química y compatibilidad. Tu relación parece natural sin esfuerzo. Esperas que el dichoso status quo dure para siempre. ¿Lo hará?
Antes de continuar tu despreocupado paseo hacia la puesta de sol, considera si tu percepción de satisfacción y estabilidad puede hacer que tomes tu relación por sentado.
Grandes expectativas crean grandes relaciones. De hecho, existe tal cosa como una profecía autocumplida en el ámbito del romance. En consecuencia, en muchos casos, las grandes expectativas crean buenas relaciones. Pero no siempre. A veces, el exceso de confianza en las relaciones alimenta el comportamiento perjudicial para las relaciones.
Lemay y Venaglia en "Expectativas de relación y calidad de relación" (2016) encontraron alguna evidencia de que las expectativas positivas en las relaciones a veces pueden tener un impacto negativo en el funcionamiento relacional saludable.
Comienzan por señalar que las investigaciones previas indican que las expectativas positivas en una relación se traducen en comportamientos positivos. Desde la persistencia, a las motivaciones positivas, a un mayor perdón, la investigación demuestra que las altas aspiraciones en la relación pueden convertirse en una profecía autocumplida. Pero fueron aún más lejos.
En cuanto al futuro de la relación, señalaron que a pesar de los sesgos positivos, muchas relaciones no mejoran; sino que empeoran. Citan específicamente investigaciones que indican que, aunque la mayoría de los recién casados creen que sus matrimonios mejorarán, muchos de ellos fracasan. Esta información deprimente se atenúa, por supuesto, por el hecho de que todas las relaciones son diferentes, y las expectativas positivas contribuyen claramente al éxito de muchas parejas. ¿Que hace la diferencia?
Cuando las altas expectativas crean baja calidad relacional
Lemay y Venaglia señalan que, a veces, las expectativas positivas de relación pueden poner el listón demasiado alto, lo que lleva a un "efecto de contraste" que produce una percepción negativa de una relación que se queda corta. También reconocen que las expectativas positivas en la relación pueden disminuir el comportamiento en cuanto a resolución de problemas y una menor habilidad para involucrarse en un comportamiento pro relación, considerando que tales acciones son innecesarias.
En su análisis, Lemay y Venaglia hacen una comparación con el concepto de optimismo poco realista, definido como la creencia de que es probable que uno disfrute de un futuro lleno de eventos positivos, y es menos probable que encuentre eventos negativos.
Señalan que investigaciones previas demuestran que este modo de pensar promueve un comportamiento arriesgado. La investigación demuestra cómo la toma de riesgos, como resultado del optimismo poco realista, puede llevar al campo de la salud y el bienestar, donde las personas pueden fumar y beber en exceso sin tener en cuenta las consecuencias para la salud.
Lemay y Venaglia opinan que tal comportamiento también puede ocurrir dentro de las relaciones interpersonales, donde las personas con expectativas excesivamente positivas pueden percibir menos el riesgo al participar en conductas perjudiciales para las relaciones, o abstenerse de resolver problemas.
Por otro lado, a algunas personas les preocupa que las expectativas negativas dentro de las relaciones románticas también sean una profecía autocumplida. ¿Es eso cierto?
¿La sensibilidad al rechazo causa rechazo?
Algunos temen lo peor. Incluso cuando una relación parece ir bien, se dicen a sí mismos que nunca durará. Si simplemente no creen que merecen ser felices, tienen un historial de relaciones fallidas o son propensos a un comportamiento destructivo, minimizan sus posibilidades de éxito. Según la investigación, cuando sus relaciones fracasan, no se debe solo a su forma de pensar, sino a su comportamiento.
Downey et al. (1998) encontraron apoyo para la proposición de que esperar el rechazo puede causar rechazo. Esto no sucedió por casualidad, sin embargo, descubrieron que fue causado por el comportamiento negativo del compañero que está esperando lo peor. Compararon las relaciones de las parejas que eran altamente sensibles al rechazo con aquellos que eran poco sensibles al mismo. Descubrieron que, después del conflicto, las parejas de mujeres que eran muy sensibles al rechazo eran más rechazadoras, lo que las vinculaba con el comportamiento negativo de las mujeres durante el conflicto. En otras palabras, las mujeres que esperaban ansiosamente ser rechazadas por sus parejas románticas se comportaron de tal manera durante el conflicto relacional que provocó exactamente ese resultado.
La sabiduría de los votos matrimoniales
Fuente: Psychology Today