Suspiro de mi vida,
alegría de mis pensamientos,
maúllas de una forma suave,
para que yo siempre te comprendiera,
que eres el amor de existencia,
con una preciosa melodía.
Me basta con solo mirarte,
me conformo con solo admirarte,
me inquieta con solo sentirte,
me erizo al poder acariciarte,
tiemblo cuando quiero besarte.
Me despierto para alimentarte,
me levanto para llenarte de caricias,
con tu ternura me lo agradeces,
hasta poseerme con tu mirada.
Eres mi mascota preferida
y yo el que te protege,
aprendo de tus grandes sañas,
pero me divierto de tus mañas,
que se graban en mi pensamiento,
para causar diferentes sentimientos.
Eres mi mejor compañía,
tienes un airoso andar que apresura,
los mas grandes momentos
en el que parece que me saludas,
con un quejido hermoso
que me emborracha de dulzura,
dejándome ciego del brillo,
que otorga una perfecta hermosura,
acogiéndome sin ninguna duda,
que eres la mejor sorpresa,
que el mundo me ha dejado con premura.
Has llegado a mi vida por casualidad,
jamas te convertiste en lo mas esperado,
nunca fuiste tampoco lo más deseado,
pero ahora te veo con gran recelo,
con un toque de curiosidad,
donde poco a poco fuiste llenando,
de amor y alegría nuestro hogar.
Tu hermoso ronroneo me hacen suspirar,
con tu silencio tierno te haces notar,
cuando trabajo el tiempo no dejo de contar,
para poder abrazarte por mi propio bienestar,
el cual tu pelaje es el camino emocionante,
con senderos de un destino incesante.
Me gustan tus ojos misteriosos,
tus patitas traviesas,
esa que la que siempre embaucabas,
buscando juego con el calor que añorabas,
y sino lo encuentras nos arañabas,
para encontrar el mejor amor que soñabas.
No quiero que te vayas,
no hay prisa ni demora,
me llevo esta dulce melodía,
cargada de grande filosofía,
con el fin de sentir tu ironía,
ante unos besos de agonía.