El frío se apodero de ella, de su cuerpo, de su aliento,
de su piel,erizada cada vez más;
mientras él,
solo la miraba fijamente y desnudaba lentamente sus deseos.
Basto un roce certero de su piel con la de ella,
para mostrar lentamente como se erizaban sus pechos,
él quiso tocar mas, sentir mas,
dar ese calor que ella tanto anhelaba.
Él la torturaba tan solo con su mirada, ella desesperaba.
Buscaba encender la chispa, no era suficiente su caricia,
estallaba las ganas de sumirse al control,
fue difícil no desbordar la lujuria que él sentía por ella
y fue su cabello la clave del descontrol,
ella quería dominación,
él la tomo fuertemente por su larga melena castaña,
mientras sus dedos le iban palpando de a poco su entrepierna.
Ella pedía que culminará,
que la complaciera de una vez por todas y estando sumisa;
ante el placer que le hacia sentir las caricias
y la unión de los dedos de aquel hombre y sus fluidos,
ella ya no sentía frío, aclamaba más y más calor.
Los gemidos empezaron a ser la única melodía que el escuchaba...