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Verla hablando, riendo, durmiendo
lejano, para no perturbarla
Saber que está allí
Verla sencilla, sutil
una perla, tranquila
saber que puedo besarla
Verla, y darse cuenta que no está viva
que no respira, que ahora sí es eterna
Saber que no volveré a besarla
nunca más
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