¡Una infancia canina!
Mi nombre es José Mijares, nacido en el pequeño pueblo de Bejuma y criado en el municipio de Montalbán, Venezuela, conocido por sus hermosos paisajes que hacen que ame a mi país cada vez más. Tengo 24 años de edad, cristiano, casado con la mujer más hermosa, electrónico de profesión, aficionado de los videojuegos y amante de los perros, si de los perros. Desde pequeño ellos han sido parte de mi vida ayudándome en mi crianza y crecimiento como ser humano.
Ellos me han enseñado acerca de la vida infinidades de valores como:
Amor: Cuando tuve mi primer perro a los 8 años le puse por nombre Beethoven, inspirado en la película de Brian Levant con el mismo nombre. Era un Chow Chow, una raza que se caracteriza por su pelaje y lo peculiar de su lengua negra-azulada, mis padres me lo habían obsequiado como regalo de cumpleaños y durante 5 años me mostró su amor. Cada vez que llegaba de la escuela comenzaba a lamerme y juguetear conmigo hasta agotarnos, luego tomábamos una siesta en el patio de la casa para relajarnos. Crecí con ése amor que me mostró a lo largo de su perruna vida. Disfrutaba de su compañía tanto como él de la mía.
Fidelidad: Los perros que he tenido han sido un ejemplo de fidelidad, lealtad y honestidad, aunque no puedan hablar, expresan todo lo mencionado con sus acciones. Cuando regañé por primera vez a mi perra Gina, lo hice de tal manera que ella me tuvo miedo, no le pegué, pero si notó mi molestia por haber dañado mis zapatos que apenas acababa de estrenar, a pesar de eso, ella siguió amándome cada día más y siendo fiel, en ningún momento se fue de mi lado a pesar de haberle gritado. Pasara lo que pasara, ella seguía a mi lado.
Saber escuchar: Chiquilina (o como la llamaba, Chiqui) era una perrita de raza dachshund o comúnmente llamada Salchicha por su alargada fisionomía. La obtuve desde que ella tenía 2 meses de nacimiento y era un poco más grande que un ratón. A Chiqui le enseñe a no pasar si no se le había ordenado, a esperar que le indicara cuándo debía comer para que me dejara colocar la comida en su plato y lo que más me gustó es que después de cada baño no necesitaba amarrarla hasta que se secara para que no se llenara de barro en el patio, ella misma se iba al lugar donde estaba el piso y se acostaba hasta quedar completamente seca. Definitivamente cuando le hablaba me escuchaba y relacionaba el mandato con una acción, algo que estamos perdiendo cada día más los humanos: Aprender a escuchar.
Sentido de pertenencia: Cuando vemos que un perro orina sólo un chorro sobre un árbol es porque el objetivo es dejar su marca de olor para marcar territorio y hacerle saber a los demás caninos que él o ella estuvieron allí. Pituffo (nombre que le colocó mi mamá) fue el último en nacer de la camada de Chiqui, razón por lo cuál fue el más pequeño (eso es lo que he leído) pero su carácter lo compensaba. No era un perro agresivo ni tampoco buscaba morder a las personas, pero él se sentía el dueño de la casa. Una vez entró una persona a oscuras en la casa y se acostó en el patio, Pituffo ladró tantas veces como pudo hasta que mi padre salió a ver lo que sucedía, era un borracho que se había colado en nuestro espacio. Él era así, con sus ladridos nos mantenía alertas de los malhechores que querían entrar a la casa, nos cuidaba y tenía sentido de pertenencia por su territorio.
Mi vida entre perros ha sido una gran experiencia y me han enseñado muchas cosas más que a lo largo de mis publicaciones iré escribiendo.
El mundo de los caninos es totalmente deslumbrante y amplio que merece ser entendido por aquellos que los cuidamos, los humanos. Sus comportamientos, acciones, miradas, ladridos, juegos y otras cosas tienen un significado que, si amamos a nuestras mascotas, debemos aprender y comprender cada una de ellas. Más que una mascota, un perro es un compañero de vida o como dice el común refrán “el mejor amigo del hombre”, por eso en mi intención es ayudarles y enseñarles todo lo relacionado con los caninos, desde cómo lograr que no rompa las medias hasta qué debemos hacer o no los “amos”, más que una enseñanza de perros,
es enseñanzas de vida para humanos a través de los perros. Espero que te pueda llegar a gustar mi contenido.
Mi meta es poder formar una fundación que ayude a estos animales que andan vagando en la calles hambrientos, sin cuidados ni protección porque los dueños los han abandonado y necesitan un hogar donde reciban cariño, amor y una manada donde se sientan feliz. No sólo la fundación será el rescate de caninos sin hogar, sino también la rehabilitación de aquellos que tienen problemas de conductas y necesitan una mano amiga.
Aquí me sumerjo, en el mundo de Steemit escribiendo sobre las criaturas que más me apasionan: Los Perros. Agradezco por éste memorable espacio donde se puede aprender y valorar cada una de las publicaciones. Si te gustan los caninos, éste es tu espacio para aprender de ellos.
En honor a mis fieles amigos perrunos que han muerto, dejando sus huellas de patas en mi corazón y enseñándome lecciones de vida invaluables.