Saludos steemianos, mi nombre es Franchesco Alvarez, soy de Venezuela, tengo actualmente 28 años y soy medico graduado de la Universidad de Carabobo, la mejor del país, con mucho esfuerzo y constancia logré graduarme en el año 2013, fueron noches y noches de estudio y generalmente mis fines de semana los pase junto con mis amigos los libros, aunque de vez en cuando compartía con mis amigos, dicen que estudiar medicina es igual a abandonar el mundo social, que siempre debemos estudiar... Pero bien llevado puedes tener una vida mucho más genial que incluso cualquier artista de Hollywood.
Para lograr estudiar tuve que valerme de mi ingenio en buscar dinero, si bien tenía una beca por mis calificaciones, eso no me era suficiente para darme mis lujos ocasionales... Así que era médico y comerciante al mismo tiempo, tomaba notas de las clases, grababa a los profesores, hacía resúmenes insuperables, daba clases, en fin, donde hubiese una oportunidad de negocio allí estaba yo. Eso además de ser lucrativo, me llevó a entender que la mejor manera de aprender es ayudando a los demás.
Así actualmente en mi desempeño como profesional busco el origen de lo que me llevó a colocarme la bata blanca, ayudar a los demás. Recuerdo la primera vez que esa idea estuvo en mi mente, tendría la edad de 4 años cuando vi que mi madre se quemo el brazo mientras cocinaba... Corrí sin pensar dos veces en su auxilio, ver las lagrimas de mi madre despertó en mi un sentimiento único... No puedo ver sufrir a las personas... La lleve al centro asistencial mas cercano, y cuide de ella sin despegarme ni un sólo momento.
Ya recién graduado me tocó vivir la misma experiencia, sin embargo esta vez no era mucho lo que podía hacer, aunque ya tuviese el conocimiento... Mi madre padecía cáncer, y no me había comentado para no distraerme de mis estudios, decisión propia de no someterse a las terapias cruentas y agonizantes propias de la enfermedad, a pesar de que yo la quería viva. Fue un verano largo, trabajaba como médico en un lugar fuera de la ciudad, y recibí el llamado de que mi madre no estaba bien, corrí en su ayuda... Llegué a la casa y la vi en su postura recostada, como ángel durmiente, no habia ambulancia cercana y en un taxi cruce un estado con mi madre en brazos... Unos pocos días ella se había ido... Sus últimas palabras fueron, te quiero, te quiero...
Y allí, donde el sufrido se acerca, donde un alma desesperada en busca de ayuda, cuando la familia llora a su familiar enfermo, cuando claman una respuesta un alivio, allí en sutil y brillante luz veo su rostro, se que esta feliz de ver lo que hago.
Para culminar mi presentación quiero decir que un sueño seguirá siendo un sueño hasta que con nuestro esfuerzo lo hagamos realidad. Hoy día soy medico con especialidad en Medicina Interna y aún tengo muchas metas más!