Hoy en día nos impresionamos por los grandes avances que la tecnología puede tener en tan poco tiempo, a veces incluso ni nos damos cuentas de estos cambios debido a la rapidez con la que ocurren. Hace poco me enteré que Elon Musk iba a lanzar -o ya lanzó- un automóvil al espacio y que tiene intenciones de formar colonias humanas en el planeta Marte. Son cosas que impresionan a cualquier persona, pero la realidad es que desde cierta época en adelante, los cambios en la industria tecnológica han ido impulsando a la raza humana a un nivel superior. Lo que hace siglos se hacía en décadas, hoy se hace en años e incluso meses.
El punto de esto es que no siempre la humanidad tuvo este nivel de desarrollo, no siempre el hombre tuvo las comodidades que tenemos hoy en día. La diferencia entre la edad media y nuestra época es abismal, y tan solo han pasado 6 siglos desde el fin de la edad media hasta este año, quizá puede parecer mucho, pero en términos históricos no resulta tanto.
Pero si comparamos al siglo XV con el siglo X la diferencia no resulta tan marcada, puesto que aún no se había descubierto la manera de simplificar muchas cosas como si se haría en la edad moderna con la revolución industrial.
Por otro lado, desde el siglo XVIII (siglo de la revolución industrial) al siglo XXI solo hay 3 siglos de diferencia, pero en este corto período de tiempo es cuando la raza humana ha comprimido una gran cantidad de tiempo y la ha trasmutado en desarrollo, motivo por el cual la revolución industrial, desde mi punto de vista, es la época mas importante de nuestra estadía en este mundo.
Es curioso como se produjo la revolución industrial, o al menos su etapa preliminar, los comienzos de esta. Todo surgió de la necesidad de aumentar la producción, abaratar el costo por ello y además de eso, ahorrar tiempo. Lo que ciertamente es la filosofía fundamental de lo que conocemos hoy como capitalismo, esta doctrina económica se basa en ese presupuesto.
Todo empezó en Inglaterra, por esa época se llevaba a cabo la fabricación de lanas, hilos y sedas de manera muy tradicional: tejiendo a mano según el sistema doméstico. Se hicieron varios intentos de hilar mas rápido, pero la prueba definitiva la haría James Hargreaves, un tejedor que a su vez era también carpintero. Se da cuenta que, por casualidad vio a su mujer tumbar el torno de hilar, y, observando que la rueda seguía hilando, se le ocurrió que podían colocarse en un bastidor varios husos que corrieran todos a base de una sola rueda, maximizando así su rendimiento y producción, ahorrando el esfuerzo y el tiempo que haría su mujer para tejer nuevas lanas o telas. Lo que sucedería con las máquinas de tejer en el futuro ya es una historia bastante larga, el punto es que con esta pequeña casualidad se dio inicio a la revolución industrial, época de gran influencia en nuestros días.
Durante este tiempo también se producirían cambios claves en el campo motriz y en el campo de la minería, por un lado, estaban los mineros de la época ideando una manera de tener mejor producción, y por otro lado estaba el hierro y el carbón jugando un papel fundamental en el campo del transporte.
Los mineros una vez que encontraron la manera de maximizar su rendimiento demandaban un mejor sistema de transporte que les ayudara a cargar mercancía, llevarla más rápido a destino y por un precio mas bajo. Al fin y al cabo se trataba de generar riqueza con el menor gasto posible. Pero bajo esta necesidad de aquel momento se inventa el ferrocarril, cuyo servicio también serviría para el transporte de los ciudadanos poco tiempo mas adelante bajo el sistema de vapor, que era la fuerza motriz del momento.
Tan solo son dos de los importantes avances que han habido desde entonces en esta época moderna, lo grandioso de la revolución industrial no es tanto el resultado tangible (que son los inventos), sino la filosofía que trajo consigo... La filosofía de abaratar costos, maximizar producción con cada vez menor esfuerzo humano, eso es lo asombroso de esta gran época.
Con el pasar del tiempo se reemplazó la luz natural producida por fuego por una luz eléctrica disponible las 24 horas del día. Se reemplazaron los medios de comunicación, al punto de poder comunicarse con una persona al otro lado del planeta en tan solo un segundo con el teléfono, todo eso ha sido producto de aquella filosofía encontrada por James Hargreaves al querer simplificar el trabajo de su mujer.
Otro aspecto curioso del tema de la revolución industrial es que se diera en Inglaterra y no en Francia, a pesar de que Francia tenía mejores números comerciales que Inglaterra para aquella época y que además estaba promoviendo el liberalismo como doctrina política en aquel entonces que le daba libertad de acción y pensamiento al individuo (revolución francesa). Sin duda el siglo XVIII fue una gran época para la humanidad, para lo que conocemos hoy como el mundo occidental desde el punto de vista tanto político como tecnológico y comercial.
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