Tú y yo vamos
como dos países,
como almas compañeras
que por caminos simples
simples, como la risa
van pobres y felices.
Yo no soy un país,
sólo soy un pedazo
de tierra-nostalgia
nunca conocida
ni olvidada.
Pero mi vientre será un país
cuando reciba en su hondura
el agua de todos tus ríos.
Y tú,
tú no eres un país,
eres el prístino territorio
de mi ilusión sin límites.
Levántate
como un país
y antes de que me muera
regálame una guerra.