Los más audaces navegantes de la antigüedad fueron los fenicios. Se aventuraban en sus galeras hasta aguas fuera del Mediterráneo. Mediante sus viajes lograron unir la antigua civilización oriental de Mesopotamia, Egipto y la India con el creciente poder de Grecia y Roma. Dejaron escasos datos en cuanto a ellos mismos, así que lo poco que se sabe proviene de historias escritas por otros pueblos.
Los fenicios constituyeron la única tribu semítica de navegantes. Preferían la navegación y el comercio a la agricultura y el pastoreo. Su lengua estaba emparentada con el hebreo. Pueblo del desierto, originalmente descendía de los cananeos.
Fenicia era una faja costera de Siria situada entre el Monte Líbano y el Mediterráneo. Estaba al N. de Palestina. Cerca de la costa montañosa había varias rocosas islas que en la actualidad están unidas a tierra firme. En dos de dichas islas fueron elegidas las grandes ciudades de Tiro y Sidón. Era tan montañoso el país que resultaba impropio para la agricultura. En cambio, se hallaba admirable mente situado para el comercio. A estos elementos se puede atribuir su desarrollo como potencia naval. Los fenicios llegaron a la aludida región procedentes del este, tal vez de babilonia. Según un historiador, fundaron Tiro alrededor del año 2750 a. de J.C.