El contemplaba sus pasos... cada vez más lejanos e inalcanzables. Creo que él deseaba en ese momento tener la capacidad de correr hacia ella y volver a sentir sus labios para sentirse completo. Pero no, sólo veía como la chica se alejaba paso por paso sin hacer nada al respecto. Hasta cuando nuestra felicidad se va, la contemplamos de lo hermosa que se ve.
Volvió a su estado natural, la soledad lo saludó mientras el atardecer seguía cayendo a sus pies lenta pero intensamente. Al desaparecer su compañía, aceptó hacia el vacío que lo que quedaba de luz lo valoraría como un regalo de vida. En un suspiro, todo volvió a ser como antes, sólo que él esperaba un nuevo día para volver a encontrarse con su felicidad. Esperanzado con su sabor en la boca, y el toque aún latente.
Él decidió esperarla en el mismo lugar, sin saber que ese sería el último beso...
Todas las fotografías me pertenecen.