Una vez escuché, hace mucho tiempo, que las personas que miran hacia arriba, viene una estrella y les concede un deseo; que a la persona que se le pierde algo, en un espacio reducido, son duendes juguetones que esconden las cosas; que si te miras al espejo un jueves de semana santa, el espejo guardará tu alma; que si te levantas a las 3.30 de la madrugada, alguien del más allá quiere hablarte; que si alguien se fue de este mundo con una palabra en la boca para darte, buscará la forma para encontrarte. Escuché una vez, hace mucho tiempo, que era malo tirar las cenizas de los difuntos al mar, porque los espíritus, así como peces, nadaban entre las olas y que con cada ola te harían cosquillas y tú sonreirías.
Aún en lo profundo de las aguas, en la hondura de la vida, trata de sonreír, que así como te sumergiste, saldrás a flote…