STEEMIT Y DE CÓMO RECOGER NARANJAS
En estos días, debido a la situación económica que atraviesa nuestro país (hoy no voy a hablar directamente de Venezuela), tuvimos una reunión familiar mientras nos tomábamos un café sin azúcar (no porque nos guste sin azúcar, sino porque no hay). En fin, aunque en mi casa hay tres entradas de dinero, la situación se nos ha hecho cuesta arriba en cuanto a la adquisición de algunos alimentos, por lo que debemos buscar urgentemente (debí poner esta palabra en mayúscula y negrita) nuevas formas de obtener un poquito más de capital. Así que mi madre, hermana y yo nos pusimos a hacer una lluvia de ideas (siempre es bueno ir a la escuela) para ver qué podíamos hacer, dentro de nuestras posibilidades y habilidades, que nos pudiera dejar algo de dinerito.
Tengo que decir que nos paseamos por muchas opciones: hacer comida, vender pescado o huevos, proponernos como facilitadoras en tareas dirigidas, ir al banco a hacerle la cola a nuestros clientes o alquilar la habitación de las visitas -porque de todas maneras ya nadie nos va a visitar, y si nos quieren visitar, no los vamos a dejar. Es más, así tan ruda está la cosa que por esos días habíamos visto la película de Will Smith, "En busca de la felicidad", y nos preguntamos si aquí en Venezuela, al igual que en los Estados Unidos, se podría vender la sangre. No es que la nuestra esté purita, porque algo de anemia debemos tener todos los venezolanos en este momento, pero resulta que no, aquí en Venezuela no se vende la sangre, aquí se dona. Bueno, después de una hora y ya sin el otro líquido, el cafeinoso, se me ocurrió la idea de sembrar en la parte de atrás de mi casa. ¡Eureka, madre –expresé, como descubriendo el agua tibia- eso es lo que vamos a hacer! Y luego les expuse el plan: Vamos a sembrar matas de aguacates, papas, yucas, tomates. Al principio sembraremos pocas, y dependiendo cómo nos vaya, podemos pensar en tumbar una de las paredes de la habitación de visitas (vuelvo yo a meterme con el bendito cuarto) para tener más espacio. Por ejemplo, si sembramos naranjas este mes, podemos vender esas naranjas en 3 ó 4 meses y así con todo, dije yo como resolviendo la hambruna mundial. Madre, que en esos son buenas las madres, me miró como si al nacer me hubiese caído de la cama y me dijo: Te comento que en ese tiempo lo único que podríamos sembrar y recoger serían caraotas, frijoles y otros granos. Las matas de naranjas, por ejemplo, requieren de mucho trabajo y tiempo para poder dar frutos. Podemos hablar de 3 a 4 años, y si hablamos de un árbol más maduro y con mejor fruto, entonces debemos esperar hasta 7 años más o menos. Sin tomar en cuenta que la naranja es una de las frutas que maduran si permanecen en el árbol; es decir, no es que la vas a arrancar antes de tiempo y ponerlas a madurar, como se puede hacer por ejemplo con los cambures. A ellas, si las quieres deliciosas y jugosas, debes darles su tiempo. Después de aquella explicación no nos quedó más remedio que lamentarnos de no haber guardado aquellos envases de compotas donde nos mandaban a germinar caraotas.
Para no hacerles más largo el cuento (se considera que un post ideal tendría que tener ente 300 0 500 palabras y yo ya me pasé), el sábado 10 de febrero cuando montaba mi primer post en Steemit, fascinada le hablaba a mi madre de las posibilidades no solo intelectuales, de esparcimiento, sociales, también económicas que podemos tener todas las personas que participan en esta comunidad. Mi madre emocionada e interesada en esto último, en lo económico (ya que pensará que bastante esparcimiento social tengo yo en la vida), me preguntó que para cuándo veríamos los primeros frutos de mi trabajo. Yo, que si algo tengo es que atiendo a las palabras de mi madre, le dije: Querida, aquí estamos sembrando naranjas, no caraotas. Y es así, después de una semana en esta extensa, diversa e interesante comunidad, apenas veo el cogollito de la mata, unas incipientes pero fuertes, brillantes, primeras ramas se dejan ver. Es lento el proceso, lo sé. Pero este trabajo de riego es diario, dedicado, porque sé que en algún momento lograré alcanzar abundantes y generosos frutos en esta comunidad llamada STEEMIT.