Fue como regresar a la infancia, una que en realidad no existió pero que fue hermosa.
El brillo en los ojos, aquellos que indicaban la alegría de volver a un lugar que nunca fue real.
Extrañar ese sitio que no recuerdas bien, pero te hace sentir que vuelas.
¿Acaso es un vago recuerdo o una ilusión asombrosa?
Pelear con la confusión no ayuda; es más fácil dejarse llevar y fingir que el pasado fue tan cálido como un atardecer, uno que nunca fue observado y apreciado como el inicio del día.
Recordar el sentimiento y guardarlo para siempre.
Esperar a que se esfume para extrañarlo en tu mente; brillante y viva palpitando en el presente, como si fuera la llama que te quema y espera por el agua, para volverse nada, para destruirte lentamente.
¿Por qué preferimos no dormir cuando soñar es un escape de la vida?
¿Por qué preferimos soñar cuando la vida no nos deja escapar?
La ironía nos rodea, nos abraza y nos apaga; se adueña de nosotros, se ríe y luego nos tira a la realidad.
Poderoso el que no cae, valiente el que escapa.
Es la primera vez que me animo a compartir algo así, espero les guste y comenten que tal les pareció. Todos sus consejos serán bien recibidos.