Hermann Hesse en 1922 escribe Siddhartha bajo una gran influencia de la cultura y religión oriental gracias a su padre y abuelo quienes habían sido misioneros pietistas en la India. Tras la primera Guerra Mundial, el escritor quiso crear un libro para los jóvenes, para inspirarlos en el camino de la vida a pesar de todas las situaciones tormentosas por las que atravesaba el mundo en ese momento.
Siddhartha es el protagonista de la novela, un joven brillante y destacable Brahman (sacerdotes de la India) de su comunidad. Junto a él se encuentra su fiel amigo Giovinda, quién parece ser su sombra y su mayor admirador; a dónde Siddhartha vaya él también irá. Siendo tan joven ya es uno de los más sabios y admirados en su comunidad, goza de una sabiduría muy grande adquirida de sus numerosos maestros, pero a pesar de esto vive con un vacío, una falta que no es capaz de identificar y una búsqueda constante por lograr la iluminación y alcanzar el Atman, conocido como la causa primera, la unidad de todo.
Es así como emprende una búsqueda, dejando su hogar, a su padre y el estilo de vida que solía llevar, pasando por numerosos maestros que tratan de enseñarle en el área donde son expertos, bien sea el amor, el comercio, el sacrificio,la meditación o la paciencia. Pero Siddhartha, siendo todo un sabio, pronto se da cuenta que no puede obtener de ellos lo que busca, que no puede aprender más, sino que tiene que comenzar a vivir sus propias experiencias.
A lo largo del libro emprendemos este viaje junto a su protagonista, conociendo a cada personaje con quienes podemos identificarnos de una manera u otra, ya que todos forman parte de la realidad humana. Como decía Carl Roger “Todos somos uno”, cada experiencia por más única que parezca abre la puerta para que otra persona logre identificarse también, pero sólo a partir de nuestras experiencias es que podemos conocer el mundo y aceptarlo.
De esta manera, Siddhartha es una historia de encuentro más que de búsqueda, cuyo nombre significa "aquel que alcanzó sus objetivos" o "todo deseo ha sido satisfecho", donde nos enseña que en la vida, mantenerse enfocado en una sola meta hace que no nos fijemos e ignoremos las cosas que ocurren a nuestro alrededor, las cuales pueden ser igual o hasta más relevantes que el objetivo en sí. Mantenerse abierto a las experiencias, sean o no parte de nuestro plan, es la invitación que nos hace el autor con esta maravillosa lectura llena de enseñanzas para aquel que lea con la mente y el corazón abierto.