En familia, subimos hasta la cima del Páramo La Culata, con un clima espectacularmente frío, pero hermoso e ideal para pasear a caballo.
Al principio me sentí nerviosa, porque no acostumbro montar a caballo, pero el clima se prestó para vivir la experiencia y con la ayuda de amigos andinos, pude subirme e iniciar el paseo inolvidable por las caminerías.
Este paseo fue muy placentero, sentí una paz interior increíble, me sentí súper relajada y emocionada, con un clima lluvioso, mucha neblina y rodeada de una belleza natural maravillosa, típica de nuestros majestuosos Andes.
Una vez finalizado el paseo, aproveché da darme un gustico, con unas deliciosas fresas con crema, estaban espectaculares, las mejores que he probado en mi vida.
Estas fotos fueron tomadas con mi teléfono Samsung Galaxy S3.
Me despido por ahora, gracias por leer mi post y hasta una próxima oportunidad.