“Después de las nubes, el sol” (del latín, Post nubila phoebus). Esta es la traducción del lema de la ilustre Universidad del Zulia. LUZ, como se le conoce a nivel nacional y mundial, es una de las más importantes universidades públicas de Venezuela. Durante muchos años ha sido reconocida por la calidad académica de sus egresados y por el alto nivel de investigación que en ella se ha realizado. Una muestra de esto es que por varios años seguidos ocupó el primer lugar en número de investigadores en el ya extinto Programa de Promoción al investigador (PPI) del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología.
Los que hemos tenido el honor de pasar por sus aulas, nos tocó vivir situaciones difíciles pero a la vez gratificantes. Estudiar en una universidad pública en Venezuela tiene su cuota de sacrificio. A mediados de los años 90, fecha en la cual ingresé en LUZ en la Facultad de Ingeniería, existían los mismos problemas presupuestarios que hoy día afrontamos para atender la infraestructura, pago de personal, servicios médicos y de comedor, transporte, bibliotecas, investigación, etc… pero nada se puede comparar con el “huracán revolucionario” que hoy nos arropa y que ha llevado a nuestra alma máter en dirección a un hoyo negro, si es que ya no estamos allí.
Aún con todas las desavenencias, LUZ poseía un staff de profesores de primera, muchos de ellos formados en las mejores universidades del mundo y que se convirtieron en fundadores de centros e institutos de investigación, que han sido distinguidos por su elevada calidad científica. La matrícula estudiantil, siempre en crecimiento, era una problemática constante puesto que el espacio físico y la disponibilidad de profesores limitaban el ingreso de los bachilleres. La situación siempre fue complicada, pero nunca faltaban las ganas de estudiar, investigar, aprender, formarse, hacerse hombres y mujeres de bien para el país y el mundo. En la actualidad, ninguno de estos sentimientos son los que gobiernan el quehacer universitario, plagado de vicios y un espíritu de desanimo sin precedentes.

Afueras de la Facultad de Ingeniería
Ahora LUZ es reconocida internacionalmente por la calidad de sus egresados, gracias a la enorme diáspora que ha hecho que estos jóvenes hayan tenido que buscar un futuro mejor fuera del país. De igual manera, otros miembros de la comunidad universitaria han tenido que voltear su mirada a otros horizontes, en especial los profesores. Catedráticos con una alta preparación académica, que le han costado tiempo de formación y recursos financieros a la Universidad, han tomado sus maletas en busca de una nueva oportunidad para ellos y su familia. Devengamos sueldos de miseria que no nos permiten cubrir las necesidades más básicas de cualquier ser humano. Si es así con los profesores, que supuestamente son los mejores pagados, imagínense el caso de los empleados y obreros.

Pasillo de ala B, Facultad de Ingenieria.
Laboratorios desolados
“Universidad y el sol libertad
Dos palabras sonoras vibrantes
Dos palabras que debemos gritar
Y llevar como luz adelante...”
Las fotos son propias tomadas por un celular Blu Advance