Gran parte de nuestro sufrimiento nace porque evitamos y juzgamos a nuestras emociones, creando otras emociones negativas. Por ejemplo, algo nos da miedo y encima nos juzgamos, entonces sentimos vergüenza o culpabilidad además de miedo. Recordemos que las emociones no son buenas ni malas, sino que nos sirven como guía y orientación sobre lo que queremos, necesitamos y sobre si las cosas van a nuestro favor o no. Volvamonos "amigos" de nuestras emociones. De esa manera lidiaremos con las emociones mas "puras": por ej. el miedo y dejamos de lado las que van "encima": vergüenza, culpabilidad, frustración, etc.