Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Romanos 8:28 RVR1960.
Uno nunca sabe qué situaciones podemos presencia que nos dejen abatidos, ser víctimas de un accidente, que se nos muera un familiar, despertamos y somos ignorantes de tales hechos.
Y precisamente hoy, 16 de Febrero me pasó.
Salí de casa con destino a la universidad, caminaba tranquila, y solo a unas pocas callé fui víctima de un asalto, ambos jóvenes y armados, me despojaron del poco efectivo que llevaba para pasaje, no conforme a eso, me pidieron amablemente que me quitara los zapatos, y aún no conforme, uno de ellos me revisó el bolso y se llevó mi desayuno, mientras todo eso sucedía, yo estaba tranquila, más bien le hacía preguntas cómo; ¿en serio vas a quitarme los zapatos? ¿qué me sacaste del bolso? ¡Por favor déjame sacar la cédula!
Al suceder todo eso, ellos se van y lo que me queda es regresar a casa, me sentía indignada por caminar descalza en la calle, con frío, sola y a oscuras.
Llegué a casa y fue inevitable llorar, me sentía triste, molesta, burlada, lo que hice fue buscar unas sandalias, esperar a que el cielo se aclarase, y nuevamente emprendí mi rumbo a la universidad.
Le dije a unos amigos de lo sucedido, obvio que unos se preocuparon, otros hicieron bromas, pero no con mala intención, lo hacían para hacerme reír, y si, a pesar de todo me reía, la verdad prefería hacerlo que llorar.
Pero sin embargo estaba agradecida con Dios Padre, porque peor hubiera sido la situación, eran dos jóvenes, las calles solas, a oscuras, yo una chica indefensa, pero era inevitable pensar en cómo pude haberme evitado tal situación; debí haber hecho esto y salir más tarde de casa, cómo se me ocurre salir a oscuras, todo por querer llegar a tiempo a clases, hubiera tomado otra ruta, y así estuve cuestionándome todo el día.
Aunque trataba de no perder el tiempo en eso, respiraba profundo y me calmaba.
Realmente no siento rencor hacia esos chicos, la verdad si me enojé porque lo que me quitaron fue tan estúpido ¿Unos zapatos viejos? ¿Mi arepa? Es hasta cómico, créeme me río por eso, más bien pedí misericordia por ellos, y a la final, dice Dios en su Palabra “Mía es la venganza” Yo mejor se lo dejo al que es Justo.
Pero cuando retornaba a mi casa, pasó algo extraordinario, iba en el bus, casi durmiéndome, y hubo una señora que se levantó y dijo unas palabras a todos los pasajeros.
Ahí estuve muy atenta a sus palabras, siempre digo que Dios está hablando en todos lados, y en mi corazón sentí que esas palabras eran para mí.
Y no me equivoqué.
Por la música no pude prestar atención a todo lo que dijo, pero hubo unas palabras que resonaron en mi mente. Citó Romanos 8:28, seguido de eso dijo; “los malos momentos, nos ayudan a ser precavidos." Y a esto voy; porque ella detalló que toda circunstancia, sea buena o sea mala, siempre nos ayuda.
Claro tú te preguntas ¿Qué te roben en qué puede ayudarte? Créeme yo me hago la misma pregunta, pero hay algo que pude notar.
No sentí culpa, no me pregunté ¿Qué hice para merecer esto? No culpé a Papá Dios, no le grité; ¿POR QUÉ A MÍ? ¡SI YO SOY UNA SANTA! No le deseé mal a esos muchachos, aunque no negaré que si estuvo paseándose por mi mente, no me desesperé, estuve calmada cuando aconteció todo eso, y lo más importante, tuve y tengo paz.
Nos es fácil pasar por tal situación, hace tiempo me pasó algo parecido y me ha costado superarlo, pero sin embargo voy confiada en que el Poderoso de Israel va delante de mí.
Sucede que me veo sorprendida, porque antes de salir dije; tú vas delante de mí.
Y sé que no se evitó la situación, pero si pudo evitarse algo peor y de eso siempre estaré agradecida.
A veces no sabemos cuántas veces nos hemos visto envueltos por la muerte, y gracias a las bondades, misericordia y sobretodo amor de Jesús, del Padre, nos hemos visto salvados, ilesos, o no con tan grave heridas de un accidente, de un robo o mal momento.
Yo solo quiero decir con estas palabras, que pudo haber sido peor esa situación que pasaste o que estás pasando, sé que no es fácil, la confianza en Dios llega a flaquear muchas veces, pero creo que en tales situaciones es cuando más debemos aferrarnos a ella. Ya casi termina el día y no hago más que agradecer cada vez que puedo a mi Padre, por amarme, por protegerme y por seguir dándome el regalo de la vida.
Tengas feliz noche, bendiciones a todos.