Recordaba a propósito de los jardines, la canción que mi papá me compuso cuando era una niña
Una mañana el picaflor quiso robar el polen de su flor, y el jazmín furioso se quedó y le quiso cantar esta cancion : ni la abeja ni el cigarron, tienen derecho a picar la flor, solo lo tiene aquel señor que sembró su semilla con amor.