Hola bombones, ¿Cómo están?
Hace algunos días, escuché a una compañera de trabajo decirle a otra: "Mi vida está acabada, este año cumplo 30". Por su tono de voz, me di cuenta que no bromeaba del todo, y no pude evitar juzgarla por lo exagerado de su comentario. Pero luego me puse a hacer memoria y a recordar cómo es que yo viví esa transición y, ¡oh sorpresa, yo también experimenté una crisis a los 30 años! En esa etapa de mi vida, me sentí triste, desanimada, nostálgica, vieja, sin ánimos de seguir adelante.
El resto de la tarde, hice un esfuerzo por identificar las razones por las que viví esos momentos no gratos, y me di cuenta que mucho tenía que ver con los tipos de pensamiento que rondaban mi cabeza en esos tiempos. Desde muy joven, yo me visualizaba a los 30 años como una mujer con una pareja estable, con un trabajo que me permitiera tener estabilidad económica, además de un carro y casa propios, entre otras cosas. Y heme allí, a los 30, sin pareja, sin carro, sin casa propios y en un trabajo que muy apenas me daba para sobrevivir. En pocas palabras, mi realidad estaba muy alejada de mis expectativas.
Pero, luego me pregunté: ¿Por qué tenía yo dichas expectativas y no otras, específicamente, para esa edad?
Y creo que mucho tiene que ver con lo que la sociedad dicta: "A x edad, hay que terminar la escuela; a x edad, casarse; a x edad, tener hijos, etc."
Y no digo que anhelar tener eso y más esté bien o mal. Simplemente, que lo que anhelemos provenga de lo más profundo de nuestro ser y corazón, y no de lo que los demás esperen de nosotros.
Con el paso de los años, sigo luchando por ser leal conmigo misma en este sentido. He cambiado algunas de mis aspiraciones, he tenido logros que jamás pensé, y sigo en el camino para lograr mis sueños...¿Y ustedes?