Así, por tres años, y durante el ciclo escolar, me ví levantándome a las 5 a.m, para salir de mi casa a las 6:30 a.m, regresando a mi hogar a las 9:15 p.m, y durmiéndome a las 11:00 p.m. Los fines de semana los pasaba preparando las clases para la siguiente semana, o revisando exámenes, o haciendo planeaciones.
Como imaginarán, llegó un momento en que el exceso de trabajo, el estrés y las pocas horas de sueño pasaron factura, hasta el punto de que ya me costaba bastante levantarme por las mañanas. Dejé de salir con mi familia y mis amigas, y solo quería dormir. Gracias a Dios, nunca me enfermé; y el deseo de no hacerlo fue una de las razones por las que decidí renunciar a mi trabajo vespertino y quedarme solamente con el matutino. Fue una decisión difícil, pero ha valido la pena. Me siento más tranquila, con más energía y vitalidad, y dispongo de más tiempo para mi familia, amigas y para mí misma.
Se que hay quienes laboran de gallo a grillo, como vulgarmente se dice, porque no hay otra opción, pero los exhorto a pensar en su familia, en sus amistades, en sí mismos. Alternativas para obtener ingresos extra siempre hay. Alternativas para recuperar la salud por exceso de trabajo y estrés, no siempre son posibles. Me encantaría leer sus comentarios. Gracias.