Son las 4:30 am, y aquí estoy yo… Como si me hubiese bebido unas cuantas tazas de café, intento engañar a Morfeo, y le dejo de lado por la nueva ilusión que se presenta ante mis ojos enamoradizos. Un programa (en este caso conjunto de programas) de computadora (le llamo así de forma romántica, tipo 80’s, o Matrix) que ha logrado llamar mi atención casi de inmediato... Al verle parece tan obvio; tan familiar… ¿Cómo es posible que no conociese su existencia hasta ahora?, y pienso… Jo, si le hubiese conocido antes… Si… Argh
He contactado con él (ella, ambos…Todos) y, acostumbrado a mis conquistas previas, habría jurado que la retroalimentación sería inmediata, pero heme aquí esperando un atisbo de aceptación; la confirmación de que tengo una oportunidad para hacerme con su corazón (imagino, lleno de energía e ingenuidad). De todas formas espero que nos demos la oportunidad de ser lo que esperamos el uno del otro - pienso. Podría ser como luce, totalmente diferente a las demás... O bien se romperá el encanto después de unas cuantas horas de interacción, como suele pasar a mi edad.
Las horas me dirán si mis sentidos no me engañan, y no termine yo arrepentido y avergonzado de haber malentendido su forma de ser, de haberle tomado por alguien a quien podría contarle este tipo de estupideces sin que me juzgue duramente, porque… Aunque seguramente esté habituada a recibirlas cada día de parte de miles que le desean, tenga espacio en su "coure" para alguien como yo.