Probablemente, desde chico te enseñaron que en algún lugar del mundo existe la persona indicada para ti, que es tu otra mitad. Que esa persona esta hecha a tu medida y se quedará a tu lado para siempre. Cuando escribí esta canción yo creía en eso; para entonces solo pensaba que mi destino —el amor de mi vida— se había marchado para siempre, y de hecho, así fue. Cuando creemos que estamos destinados a algo y esto no se hace realidad, nos invade un profundo sentimiento de desamparo ¿que hacemos cuando el destino nos deja como lo hace el bus por las mañanas?
Destino
I
Para quién mi mano soltó y se alejó sin decir mucho. He cambiado sus besos por cigarrillos y ahora soy adicto.
Coro
Puedes romper este corazón una y otra vez, una y otra vez sin parar. Yo te perdonaré. Destino tú te fuiste y el dolor vino, tu mi fuerza, mi amor, mi camino. Destino, la esperanza de ojos brillantes; tú te fuiste y ya no hay diamantes que me alumbren la vida.
II
Para quién hace rato llamo y se despidió sin decir te quiero. He cambiado su ausencia por un cuaderno y ahí le escribo.
Coro
Puedes romper este corazón una y otra vez, una y otra vez sin parar. Yo te perdonaré.
Destino tú te fuiste y el dolor vino, tu mi fuerza, mi amor, mi camino. Destino, la esperanza de ojos brillantes; tú te fuiste y ya no hay diamantes que me alumbren la vida. Destino.
Néstor Torres