El espacio, un aspecto infinito en nuestra limitada existencia.
El espacio, un aspecto infinito en nuestra limitada existencia.
Es el año 3018 y a lo largo de la historia, el ser humano ha ido ampliando horizontes. El ser humano está diseminado por una veintena de mundos a los cuales se terraformó para luego colonizar. El que no conozca la historia desde el principio, por favor visite https://steemit.com/spanish/@neyda1975/el-fantastico-universo-de-samarkanda
Como todos lo saben las estrellas enanas rojas son las más comunes y esparcidas por toda la galaxia, hay muchas de ellas. Algunas estrellas de estas mantienen pequeños grupos de planetas que orbitan a su alrededor, pero muy pocos de estos mundos son habitables para el ser humano.
Este es el caso de KOMMYHUEM 5, planeta de donde todavía sobreviven los “Seres del Planeta Rojo”, los cuales son tristemente célebres por el enorme daño que hace ya un par de siglos, causaron a los mundos humanos de nuestro rincón de la galaxia.
"KOMMYHUEM 5, es el quinto planeta del sistema solar Kommyhuem y fue descubierto por el telescopio del mismo nombre en el año 2348. Está a situado a 78,56845 años luz de La Tierra, en la constelación del Pegaso. Tiene solamente un satélite natural llamado ”Mord”. El 27 de febrero del año 2592, una gigantesca nave interestelar proveniente de La Tierra se posó sobre su superficie y de esta desembarcó el pueblo Rpyña. Antiguamente este era un mundo lleno de vida, pero poco después de haber llegado los invasores y rompiendo todos los tratados interestelares, se procedió a la terraformación del planeta para su posterior colonización…”
Enciclopedia Galáctica
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Originalmente los seres del planeta rojo provienen de nuestro mundo original, La Tierra. Hace varios siglos una dinastía de esta cruel raza reinó en una nación de nuestro planeta primigenio. Sus líderes hicieron pactos diabólicos y ritos satánicos para mantenerse en el poder. Fue muy difícil liberar a las naciones que habían sido esclavizadas por este malévolo clan.
Pero antes de su caída se descubrieron los viajes interestelares y estos personajes aprovecharon la ocasión para investigar el universo, encontrando un planeta ubicado en un sistema estelar cuya estrella central es una enana roja.
Cuando los antepasados de los líderes del planeta rojo ya estaban presintiendo su inevitable final, utilizaron la gran fortuna que tenían acumulada por tantos años de corrupción y pillaje y construyeron un enorme vehículo espacial, una verdadera arca de un tamaño gigantesco. Al caer su reinado, ellos huyeron en esa nave y se llevaron a todos los que les quisieron acompañar, engañandolos y prometiendoles una gran vida llena de riquezas y opulencia.
Mediante estudios previos ellos se habían dado cuenta de que allí había grandes depósitos de Argón 4, un material exclusivamente necesario para ser utilizado en los viajes interestelares y parece increíble, pero así fue; como siempre los dirigentes Rpyña tuvieron la ayuda de las fuerzas oscuras a las cuales ellos adoraban y consiguieron llegar a su destino.
Ubicado a 78 años luz de La Tierra, el planeta rojo si mantenía una vida evolucionada. Este era un hermoso mundo de color rojizo que prosperaba en paz antes de que los humanos invasores se apoderaran de él. A pesar de los tratados que rigen la galaxia, estos invasores aprovecharon una cláusula legal que había en esa época sobre los derechos a ocupar los planetas descubiertos y se adueñaron a la fuerza y mediante engaños, de este prístino mundo, destruyendo prácticamente toda su vida nativa para extraer los recursos minerales que allí existían.
Una vez instalados, se apoderaron de todos los recursos del planeta y esclavizaron a todos los pobres hombres y mujeres que engañados por tantas promesas, se habían decidido por el camino del más imbécil, y habían seguido a sus falsos líderes creyendo que sus vidas cambiarían para bien. Pero no, sus vidas cambiaron ¡PARA EL MAL!
Durante siglos este pueblo fue oprimido y con el tiempo su raza se fue degenerando cada vez más. Las siguientes generaciones de estos pobres infelices adquirieron una apariencia subhumana y con cada nueva generación, sus rasgos eran cada vez más grotescos. Numerosos implantes robotizados se les proporcionó a la población en general con el fin de mejorar ciertas destrezas. A la mayoría de los habitantes se les obligó a trabajar en las grandes factorías, pero a algunos, los más fuertes y agresivos, se les dotó de implantes para la guerra. Muchos de estos conformarían las famosas élites “Soterbin” dedicadas al espionaje y al control poblacional quienes mantenían aterrorizados a los pobladores para impedir protestas y levantamientos.
Sin embargo los individuos pertenecientes a la élite gobernante, siempre repleta de riquezas, pero llena de odio, rabia y maldad, fueron adquiriendo cada vez más una apariencia demoníaca y un control cada vez mayor de las horribles ciencias diabólicas. Aparte, abusaron de los implantes biónicos y de la ciencia genética para parecerse cada vez más a unas máquinas y a preparar sus cuerpos para la violencia y la guerra.
Así transcurrieron los siglos. Año tras año, estos perversos seres se mantuvieron en el poder y sus designios imperaban en el desdichado pueblo del triste planeta rojo. Instalaron grandes factorías de procesamiento para elaborar diversos productos derivados del argón 4 y obligaron a todos a trabajar en dichas industrias, convirtiendo a este mundo en el primero en la lista de los fabricantes de combustible para naves espaciales y otros productos relacionados con el Argon 4.
Tal fue la industrialización del planeta rojo, que en pocas décadas la bella vida original que existía en este mundo fue totalmente arrasada. Solo unos hongos apestosos acostumbrados a la atmósfera asquerosa producida por las industrias, sobrevivieron e incluso prosperaron en este desdichado mundo.
Después de aniquilar casi todos los recursos y la mayoría de los seres vivientes que habitaban es ese planeta, los seres rojos, llenos de una ambición diabólica, emprendieron una campaña para conquistar a los demás mundos humanos en nuestro rincón de la galaxia.
Gracias a Dios mi planeta Samarkanda está al otro lado del cielo, porque las hordas de ese planeta rojo nunca llegaron a nuestro sistema estelar, aunque estuvieron a punto de lograrlo.
Para ese entonces mi mundo se había convertido en un lugar maravilloso, con un pueblo próspero y avanzado pero muy apegado a la naturaleza. Mi pueblo no quiso hundirse en la tecnología y al contrario, abrazó la vida natural en toda su extensión. El sonido del agua, el ruido del viento. Esas son las cosas que me motivan a vivir. No entiendo como en la mayoría de los demás mundos los seres humanos prefieren vivir encadenados a una vida materialista y completamente manejada por las máquinas.
En una próxima entrega les relataré, mis amigos steemnianos, cómo es que se desarrolló la campaña de conquista de los seres del planeta rojo y cómo fue que los demás mundos humanos hicieron para resistir el cruel castigo y liberarse de la amenaza de estos terribles invasores.